AMAYA P. GIÓN OVIEDO
En plena crisis y se rompe la negociación del nuevo pacto social, ¿qué le parece?.
Sostengo desde hace muchos años que las negociaciones entre empresas y trabajadores tienen que tener un marco, y que ese marco lo tiene que establecer el Gobierno. Sólo cabe una regulación precisa. Este afán de legislar lo que previamente ya han acordado las partes me parece antidemocrático porque ahí no estamos representados los ciudadanos que no somos empresarios o trabajadores. El Gobierno tiene que decir con claridad cuál es su actitud ante la crisis. Las decisiones, para ser operativas, tienen que adoptarse en el seno de cada empresa. Hay empresas que están sufriendo terriblemente la crisis y otras que menos. Que las condiciones de trabajo sean las mismas en todas no es operativo.
Y se ha reabierto el debate de la reforma del mercado laboral y del despido libre...
El despido libre es una expresión de estrategia del lenguaje impresentable. El despido ya es libre en España. Lo que ocurre es que el despido procedente es gratis y el improcedente es caro. Si hablaran de abaratar los costes del despido procedente estarían mintiendo, porque cuesta dinero.
¿Qué opina del papel de la oposiciónLa oposición está pendiente del caso Bárcenas.
Pues será una decepción para los votantes del Partido Popular, ¿no creeLa decepción es para todos los votantes que han renunciado a elegir a sus representantes. A los diputados actuales los nombran los partidos. El votante decide un porcentaje de diputados que nombró cada partido, pero los designados tienen que cumplir las consignas del grupo y no representan al ciudadano libre. Por ejemplo, Esperanza Aguirre dice que quiere votar en contra de la financiación, el partido le responde que se tiene que abstener y ella vota contra su propio criterio. Es una locura, esto nunca ha existido.
Por cierto, ¿qué opina del nuevo modelo de financiaciónA nadie le gusta que se negocie sólo con una comunidad autónoma. En el hecho mismo de la negociación hay algo que sorprende: la debe aprobar una ley del Parlamento. El modelo no me gusta, con independencia del resultado. Siempre pensé que la democracia iba a ser otra cosa. Estamos ante la abnegación del parlamentarismo.
¿Es más grave la crisis política que la económicaEstamos ante un modelo de democracia agotado, no da más de sí, y nadie tiene interés de mejorar entre los que podrían hacerlo.
Su amigo Sabino Fernández Campo considera que la visita del ministro Moratinos a Gibraltar es penosa, ¿y ustedEstoy ansioso por hablar con Marcelino Oreja (participa en el curso que se imparte esta semana en La Granda) acerca de Gibraltar. Tiene que haber argumentos a favor de esa visita que no conozco. Si no los hay, no salgo de mi asombro.
¿Y de no haberlosNunca he insultado a nadie.
¿Qué le falta al político de hoyLa vocación política nace, si es noble, del afán de hacer cosas por los demás. Quien tiene esa vocación ha de ofrecerse para ser elegido y poder hablar con los demás. Pero hoy a los jefes de los partidos no les interesa que haya figuras descollantes que puedan hacerles sombra. La selección funciona a la inversa y la gente seria no se deja.
¿Con qué se queda de lo que ha leído en las últimas semanas en la prensaCon cualquier texto de un dibujo de Mingote. Es uno de los españoles a los que más admiro porque demuestra que opina con libertad.