EUROPA PRESS BURGOS
Los vecinos de los edificios aledaños a la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Burgos que se vieron afectados por el atentado terrorista calificaron la situación de "infierno indescriptible".
La explosión se produjo de madrugada, cuando la mayoría de los vecinos de la Avenida de Cantabria y calles cercanas se encontraban durmiendo en sus casas. "Fue horrible, como un infierno, el ruido me despertó, no sabíamos que hacer, todo era un caos", relató una anciana que se encontraba en su domicilio en el momento de la deflagración.
La explosión fue de tal magnitud que destruyó y dejó al aire algunas de las viviendas del inmueble y provocó que marquesinas y ventanas se hayan quedado colgadas y hayan tenido que ser retiradas por los bomberos. Las 14 plantas de la Casa Cuartel se vieron afectadas por la deflagración, que afectó con más intensidad a los primeros pisos, que quedaron destrozados por completo, y provocó también daños en los edificio aledaños. El hecho de que hubiera muchas viviendas vacías por las vacaciones ha evitado que hubiera más heridos o alguna víctima mortal, porque visto como ha quedado "ha sido un milagro" que no haya muertos.
Los vecinos de los inmuebles afectados abandonaron sus casas y bajaron a la calle, desde donde algunos de ellos fueron trasladados a la Residencia de Oficiales de la Policía Nacional, ya que, como explicó un vecino de la zona "había cristales por todas las partes y el humo entraba por las ventanas". Una situación que también vivió otro ciudadano de la Avenida del Cid, ubicada en la parte trasera de la Casa Cuartel, lugar donde se colocó el artefacto, quien detalló que los cristales cayeron sobre la cama, ya que las ventanas estaban abiertas por el calor.
Cristina, una joven residente en la zona, destacó entre lágrimas lo indescriptible de la situación. "Pensé que era un trueno, me asomé a la ventana y todo eran sirenas, humo y gente corriendo, fue una situación horrible", aseveró.
"Se sintió un gran estruendo como si se moviera la tierra". Así narraba los momentos de pánico vividos tras la explosión Jorge, otro de los vecinos afectados.
Un joven de unos 14 años, hijo de un guardia civil, se despertó al escuchar un "fuerte golpe". Se bajó de la cama, al poner los pues en el suelo vio que faltaba parte de un muro del edificio y parte del suelo y se palpó pensando que le había pasado algo. Afortunadamente, sólo sufrió un arañazo en la cara, pudo salir por su propio pie. Otros vecinos narraban que sintieron un "gran terror" al escuchar la explosión. "Todos los cristales se vinieron encima", aseguraba otro afectado por el atentado.