EUROPA PRESS/EFE PALMA
La investigación de los cuatro atentados registrados el domingo en Palma de Mallorca apunta que los autores podrían haber colocado los artefactos antes que las dos bombas lapa que estallaron en Calvià el pasado 30 de julio provocando una de ellas la muerte de dos guardias civiles, informaron fuentes de la lucha antiterrorista.
Según esta tesis, los terroristas habrían colocado las bombas en los cuartos de baño de los restaurantes durante el día y habrían aprovechado la noche para colocar los dos explosivos y huir de la isla en las horas que transcurrieron hasta su explosión al mediodía siguiente. Para los seis artefactos, los terroristas utilizaron temporizadores, que pueden ser programados hasta con años de antelación.
Agentes de la Policía Científica acudieron ayer a primera hora al bar Nica, situado en la avenida Comte de Sallent, para investigar las causas de la explosión, que, de confirmarse, sería la cuarta (las otras tres se produjeron en dos restaurantes y en los bajos de la plaza Mayor precedidas de un aviso en nombre de ETA).
Una mujer en el comando
El propietario del Nica, Fructuoso Nieto, afirmó que los agentes descartan que se trate de un suceso accidental por acumulación de gas metano, como se creyó en un principio.
"Me han dicho que sí es un artefacto", afirmó Nieto a los periodistas congregados en la puerta del bar y a los que explicó que los policías le han comunicado que esta conclusión es "oficial".
De las pocas certezas que existen en la investigación es que una mujer integra el comando autor de los atentados, al haber sido ubicados, al menos tres de los cuatro artefactos, en los baños de señora de los establecimientos afectados. Sobre su identidad nada se conoce por el momento, aunque varios testigos dijeron haber visto a Itziar Moreno Martínez en la isla tras distribuir Interior su fotografía y las de otros cinco etarras a raíz de las bombas del 30 de julio.
Los autores de los atentados de Calviá y de Palma de Mallorca contaban con una información previa bastante completa de sus posibles objetivos. Los investigadores valoran la posibilidad de que los autores materiales contasen con información realizada previamente por un grupo de legales (no fichados) instalados en la isla desde hace meses. La ubicación de los artefactos que explosionaron el domingo, perfectamente escondidos en dobles techos de los cuartos de baño, avalaría esta tesis.
Por su parte los propietarios de los dos restaurantes que sufrieron desperfectos en sus baños por las bombas acudían ayer a los establecimientos para comenzar a reparar los daños.
Uno de ellos, La Rigoletta, donde a las 14.25 horas explotó un artefacto de poca potencia con clientes y trabajadores en su interior, abrió ayer ya sus puertas al público. A unos centenares de metros del otro local, en el restaurante Enco, donde explotó otra bomba de baja potencia a las cuatro de la tarde, su dueño, Miquel Mas, relató ayer que un atentado "es algo que uno no se espera nunca" y manifestó su esperanza de poder abrir mañana su negocio.
"Al menos no había clientes"
"Los desperfectos son mínimos, menos mal que se pudo explotar adecuadamente, al menos no había clientes en el local. Lo principal es que no ha habido víctimas personales y los daños materiales son pocos", añadió.
El tercer artefacto hizo explosión en los bajos de la plaza Mayor a las 18.10 horas en los baños de las galerías comerciales, que ayer estaban acordonados con numerosos escombros. La explosión de baja potencia afectó a los cristales de un local contiguo, cuyo propietario, Pishu Budhrani, comprobó ayer que los daños se limitan a los vidrios y no al contenido de la tienda. "Por suerte, como fue en domingo no había gente, todo estaba cerrado y no hubo ningún herido, eso es lo más importante. Ahora tenemos que continuar nuestra vida normal y no pararnos por eso", aseguró.
Por otra parte, agentes de la Policía Científica trasladaron a Madrid restos recogidos en los cuatro atentrados.