AGENCIAS MADRID
La ministra de Defensa, Carme Chacón, se propone modificar el Reglamento de Honores Militares para adaptarlo a la Constitución de 1978, a la que sólo responsadía en parte la reforma de 1984. Para ello, la ministra prevé un ejército aconfesional, alejado de aquel que en su reclamento mantiene artículos como: "Al Santísimo Sacramento le serán tributados los honores de arma presentada e Himno Nacional. Toda fuerza formada que asista a la Santa Misa adoptará la posición de descanso desde su iniciación hasta el Sanctus, de firmes hasta la Consagración. Terminada ésta se pasará a la de presenten, mientras se interpreta el Himno Nacional, reintegrándose a la de firmes hasta la comunión del sacerdote, para posteriormente adoptar la de descanso hasta el final de la Misa", más propios del ejército de la Cruzada franquista que de las Fuerzas Armadas de un Estado aconfesional.
No se trata de que los militares dejen de desfilar por las calles españolas en las procesiones de Semana Santa, sino de de que ninguno lo haga en contra de su voluntad y su conciencia. "Cuando se designen comisiones, escoltas o piquetes para asistir a celebraciones de carácter religioso con tradicional participación castrense, se respetará el ejercicio del derecho a la libertad religiosa y, en consecuencia, la participación en estos actos tendrá carácter voluntario", reza la disposición adicional tercera del borrador del reglamento, según informó ayer el diario El País, en su edición digital.
La única ceremonia religiosa que tendrá la consideración de acto de servicio y, por tanto, carácter obligatorio, será la que forme parte de los actos fúnebres por militares muertos en acto de servicio. Ahora bien, en unas Fuerzas Armadas que empiezan a contar con un porcentaje significativo de tropa musulmana, especialmente en Ceuta y Melilla, el reglamento prevé que los funerales puedan incluir tanto una misa católica como "otro acto de culto con arreglo a la confesión religiosa que proceda". Es decir, a la que profesara el fallecido.
Honores a ex presidentes
Esta no es la única novedad del borrador. Se atribuyen, por ejemplo, honores militares fúnebres a los ex presidentes del Gobierno "y otras personalidades de especial relevancia", llenando así el vacío que dejó en evidencia el fallecimiento de Leopoldo Calvo-Sotelo. Además, se igualan los honores de todos los militares fallecidos en acto de servicio, sin distinguir como hasta ahora en función de su categoría y empleo.
El futuro decreto del Gobierno prevé que los militares rindan honores en momentos de especial relevancia, tales como la proclamación del Rey, la mayoría de edad del Príncipe de Asturias o la toma de posesión del presidente del Gobierno y el ministro de Defensa, como ya se hacía en la actualidad.