AGENCIAS MADRID
La presidenta de la Comunidad y el PP de Madrid, Esperanza Aguirre, calificó ayer el gesto del puño en alto con el que se escenifica el canto de La Internacional como "amenazante de quienes han ejercido una ideología totalitaria y pisoteado los derechos de millones de ciudadanos en la Europa del Este".
Aguirre fue un poco más allá al subrayar que el puño en alto "es el saludo comunista con el cual no comulgo" y prometió que luchará para evitar "que esa ideología totalitaria se imponga". Para despejar dudas, Aguirre se ha mostrado igual de intransigente con "el otro saludo", es decir, al del brazo y la mano extendidos, típico de los regímenes fascistas.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, ya se refirió el lunes a este tema y calificó de "antiguo" y de "triste" que personas como la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, o la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, que rondan la treintena, aparecieran en una foto con el puño en alto cantando La Internacional.
Por contra, los parlamentarios socialistas han defendido la utilización del puño en alto en los actos de su partido como una de las "señas históricas de identidad" del PSOE y de sus 125 años de historia.
Así, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, recordó que el puño en alto representa "un gesto de solidaridad de los trabajadores que durante siglos han defendido sus derechos".
Tras asegurar que "de verdad hay polémicas a las que a uno le cuesta entrar" debido a que hay otros problemas que deberían interesar más como "la crisis económica", el socialista exclamó que "cada uno que levante lo que quiera". "Yo no levanto el puño, es bastante conocido. Hace muchos años que no lo hago pero entiendo que mis compañeras lo hagan, si les parece bien, porque representa un gesto de solidaridad de los trabajadores que durante siglos, con ese gesto, han defendido sus derechos", relató.
Además, lamentó que desde el PP se compare el puño en alto "con el saludo fascista" y subrayó que "no es lo mismo".
El portavoz del grupo parlamentario socialista, José Antonio Alonso, también mostró su asombro ante la preocupación del PP "de estas cosas" en lugar de hacerlo por el país.
Y Elena Valenciano, secretaria de Política Internacional y Cooperación del PSOE, abundó en la defensa cerrada del puño como un gesto "pacífico, con rosa" y "no de guerra", que no puede compararse con el saludo fascista, "condenado por todas las instituciones democráticas del mundo".