ANTONIO DEL REY MADRID/EFE
"Gobernar es tomar decisiones, unas veces más amables y otras que exigen más compromiso y responsabilidad", proclamó el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al justificar ayer en la sesión de control del Congreso la subida de impuestos que prepara el Ejecutivo socialista.
Le explicaba Zapatero al portavoz adjunto de CiU, Josep Sánchez Llibre, los motivos de la reforma fiscal -empeñado en aclarar que aunque "en algunos casos" supondrá subidas impositivas llevará aparejada bajadas en otros- cuando ha hecho esta reflexión sobre el difícil arte de gobernar, misión a la que está plenamente dedicado.
Zapatero insistió en la necesidad de subir los impuestos para preservar la protección social y conquistar más derechos sociales. El presidente consideró que las reformas fiscales van a suponer consolidar el objetivo fiscal de España para cumplir el Pacto de Estabilidad, a la vez que mantendrá los avances en derechos sociales y la capacidad del sector público en inversiones productivas que contribuyan a la recuperación económica.
Junto al escaño vacío de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, operada ayer de urgencia, el jefe del Gobierno encajó las andanadas de CiU y también del PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, por la anunciada subida de impuestos.
Sánchez Llibre -que sustituía a Josep Antoni Duran Lleida, también ausente por enfermedad- le apuntó que si ya se equivocó al diagnosticar la crisis ahora también lo va a hacer con su receta; "un grave error", resumió.
Después, Mariano Rajoy le recordó que el PSOE se comprometió en su programa a no subir los impuestos, pero ahí Zapatero demostró memoria y le recordó que el compromiso de los socialistas era "no elevar la presión fiscal".
Y ahí se volvió a repetir el mismo debate de las últimas semanas entre Gobierno y oposición sobre el peso de la carga fiscal.
"Genera incertidumbre"
Mientras Zapatero reitera hasta la saciedad que su Ejecutivo en ningún caso llevará la presión fiscal por encima de la que dejó el último Gobierno de Aznar, Rajoy le critica la medida, e ironizó al decir que su política social son los 4,3 millones de parados y la evolución de las cuentas públicas desde un superávit del 2,7% a un 10% de déficit.
Pero además, el líder del PP le reprochó sus continuos cambios de opinión a la hora de tomar medidas contra la crisis. "Cada día tiene una opinión, cambia de criterio y genera incertidumbre y desconfianza. Así es imposible", le espetó.
Zapatero destacó que Rajoy "al menos" ha reconocido "que nosotros tenemos opiniones" y le recriminó que las suyas, en política económica, impuestos y lucha contra la crisis, sean "desconocidas" para todos.
Asimismo, la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, acusó al PP de no atreverse a decir dónde reduciría el gasto público, mientras que, en cambio, el Ejecutivo sí ha puesto fecha al anuncio de los cambios fiscales, que será cuando se presenten los PGE.