El presidente del Gobierno y líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, reafirmó ayer la coherencia del proyecto socialista, admitió que la tarea de gobernar a veces "incluye improvisar" y restó importancia al debate sobre el supuesto malestar interno a cuenta de su gestión de la crisis. De hecho, la reunión del comité federal del PSOE sirvió para escenificar un cierre de filas de la dirigencia del partido con el presidente del Gobierno.
Zapatero no rehuyó referirse al debate suscitado en los últimos días sobre un supuesto desasosiego en las filas socialistas por cómo se está gestionando la crisis y por la forma de anunciar una subida de impuestos. "Dos editoriales y tres tertulias lo cambian todo y hacen que hoy suban aquí varios compañeros y digan algo que no hubieran dicho hace nueve días: que me apoyan", ironizó el jefe del Ejecutivo. Y es que, de acuerdo con su análisis de los hechos, "la tiranía de la política moderna es lo inmediato".
Así, agradeció el apoyo que el PSOE y el Ejecutivo recibieron en la reunión de ayer, que calificó de "muy enriquecedora".
Por su parte, el ex presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, denunció ayer ante el Comité Federal del PSOE "la cobardía del anonimato de aquellos que no hablan en público y tienen la tentación de contarlo a los periodistas", según informaron fuentes socialistas. El ex dirigente extremeño se expresó así tras una semana en la que se multiplicaron las informaciones sobre un supuesto descontento en el seno del PSOE ep madrid