EUROPA PRESS BILBAO
Mari Ángeles Jiménez, mujer del marinero Gaizka Iturbe, uno de los tripulantes del atunero vasco Alakrana secuestrado por piratas somalíes, pidió ayer a las autoridades que logren que su marido regrese "a casa" pero sin que medie ninguna actuación directa de rescate "a las bravas". La mujer del marinero reconoció que tiene "miedo de que, en alguna maniobra del Ejército, alguien pueda salir dañado y no se resuelva felizmente". Asimismo, reconoció que ella no es quién para decir lo que se debe hacer, pero pidió que "lo mismo" que su marido "salió vivo" el 20 de julio de su casa, de igual forma regrese "vivo y con sus compañeros".
Mari Ángeles habló el domingo con su marido sobre las diez menos veinte de la mañana y él trató de tranquilizar a su familia, puesto que señaló que "no les trataban mal". "Le dije a él también que no perdiera la serenidad, que estábamos apoyándoles y deseando que regresen a casa cuanto antes... y nada más. No nos dijeron ni cuántas personas ni si tenían armas, y yo tampoco pregunté", agregó la mujer.
Según explicó, está viviendo "con mucha angustia" desde que, el viernes le llamaron de la empresa armadora informándole del secuestro. La espera de noticias es angustiosa, el no poder hacer nada también es muy angustioso.
La hija del patrón, Cristina Blach, confió en que los responsables del Gobierno "hagan su trabajo y que lo hagan bien". Mientras la familia espera "con paciencia" una solución.