EFE/EUROPA PRESS MARJAYÚN (LÍBANO)
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Tras recorrer por carretera los apenas 150 kilómetros que separan Jerusalén de Amán, a través de una desértica Cisjordania salpicada de asentamientos israelíes, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, concluyó que el conflicto, tras sus innumerables víctimas,"no tiene sentido". En una conversación informal con los periodistas que han seguido su gira por Oriente Próximo, que concluyó ayer, se mostró convencido de que la "llave de la paz" en Oriente Próximo está en manos de la administración estadounidense de Barack Obama.
En opinión de Zapatero, el conflicto árabe-israelí tiene solución. El presidente del Gobierno se entrevistó la noche del jueves en Jerusalén con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y ayer señaló que confía en su voluntad de avanzar hacia la paz.
Antes de visitar a las tropas españolas desplegadas en el sur del Líbano, Zapatero se reunió en el Palacio Real de Amán con el rey Abdalá II de Jordania, a quien expuso las conclusiones de su periplo por la región.
"España estará a la altura"
Una vez en Líbano, Zapatero se mostró convencido ayer de que España estará "a la altura" cuando asuma "a principios de año" el mando de la misión de la ONU en Líbano, Finul, que se encarga de garantizar la "paz y la estabilidad"del país desde la última guerra con Israel, en 2006.
En el brindis con el contingente de 1.100 soldados destacados en la base Miguel de Cervantes (en Marjayún), Zapatero les trasladó su orgullo y el de la sociedad española por la "profesionalidad, rigor y seriedad" con que trabajan por la convivencia en un país que definió como "clave" para la "estabilidad, la paz y la seguridad en muchas latitudes del mundo".
Esta misión, les dijo a los soldados, "quedará en la memoria" del pueblo español, ya que con esta misión "no sólo garantizan la seguridad, sino que hacen progreso".
Tras recordar a los ocho soldados españoles que murieron en un atentado en junio de 2007 en esta misión, Zapatero lanzó también un mensaje a los alcaldes y líderes religiosos de la zona para garantizarles "el apoyo firme" de España a la estabilidad del país. El jefe del Ejecutivo trasladó a los soldados un "mensaje muy especial de cariño y apoyo" de parte del Rey.
El presidente del Gobierno fue recibido por el contingente español en la Plaza Don Quijote de la Mancha con el himno nacional. Acompañan a Zapatero los titulares de Defensa y Asuntos Exteriores, Carme Chacón y Miguel Ángel Moratinos, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez, el secretario general de Presidencia, Bernardino León, y la secretaria de Estado de Comunicación, Nieves Goicoechea. La visita del presidente del Gobierno a las tropas continuó con una reunión con el jefe de la Finul, el general del Ejército de Tierra italiano Claudio Graziano, que será relevado por el general español Alberto Asarta Cuevas.
Antes de que Zapatero compartiera con los soldados un vino español, el jefe de la brigada multinacional Este de Finul y del contingente español en Líbano, general Ricardo Álvarez-Espejo, le obsequió con una pequeña réplica de los arcos de la Mezquita-Catedral de Córdoba que, en un formato mayor, lucen en la Plaza de Córdoba que inauguró el presidente. La ciudad andaluza acoge la base principal de la unidad que lidera en la actualidad el contingente la Brigada de Infantería Mecanizada Guzmán el Bueno.