J. MORÁN GIJÓN
El ex secretario y jefe de la Casa del Rey (1977-1993) revivió en septiembre de 2008 a sus entonces 90 años algunos sucesos acaecidos desde el Octubre de 1934 hasta el presente, así como reflexiones sobre sus creencias y convicciones en unas "Memorias" de las que reproducimos algunos episodios.
En el cuerpo de intervención. "Termino la guerra civil como teniente. Decido, mejor dicho, deciden que continúe porque yo era de una quinta que estaba todavía movilizada y no podía menos que continuar. Entonces terminé la carrera de Derecho, porque durante el servicio había preparado ya por libre varias asignaturas. Veía que no me liberaba de las Fuerzas Armadas, porque, como digo, estaba mi quinta movilizada. Entonces se produjo una convocatoria del cuerpo de Intervención Militar para el que hacía falta el título de abogado. Me presenté e ingresé".
En la Casa del Rey. "Fui destinado a la Casa del Rey sin saber exactamente por qué. Lo achaco al general Castañón de Mena, uno de los ministros del que fui secretario. Nos llevábamos estupendamente; me apreciaba y yo le respetaba, y le admiraba también. Como él estaba un poco de intermediario entre Franco y el Príncipe Juan Carlos, yo creo que fue él quien influyó para que fuera a la Casa, primero, de secretario general, sustituyendo precisamente al general Armada; y después jefe, cuando por edad pasó a ser honorífico el marqués de Mondéjar, que es una persona de la que tengo el mejor de los recuerdos y todo el respeto.
El golpe del 23-F y dos conversaciones. "No me percaté en el mismo momento de lo que suponía que Armada viniera a la Zarzuela la noche del 23-F. Lo descubrí después. En un primer momento, a mí me parecía innecesario que fuera a la Zarzuela esa noche. El tenía un puesto importante en el Ejército. Era segundo jefe del Estado Mayor (el primero era el general Gabeiras) y su puesto en un momento de dificultad como aquél era estar en su puesto en su despacho. Además, había una cuestión personal: si yo le había sustituido a él como secretario general de la Casa del Rey, era yo el que tenía que estar en Zarzuela, y que llegara en aquel momento otra persona sería motivo de confusión. Eso mismo le estaba pasando en aquel momento al general Juste, que mandaba la División Acorazada Brunete, pero se le presentó allí quien había sido jefe antes, el general Rojas, que ya estaba destinado en La Coruña. Ya nadie sabía en aquellos momentos quién estaba mandando en la Brunete. Entonces me llama Juste, despistado, a la Zarzuela.
La famosa llamada. "Momentos antes, Alfonso Armada había insistido en presentarse en Zarzuela y explicar cómo estaba la situación. Decía que no teníamos ni idea, pero yo me había opuesto y le había dicho que no hacía falta que viniera. Al hablar con Juste, me dice: "Bueno, en definitiva, ¿qué está pasando? ¿Ya está ahí Alfonso?". "No, no está", respondí. "Pero estáis esperándole, ¿no?". "No, tampoco; no está ni se le espera", que fue la frase que se hizo famosa, pero que respondía sencillamente a una realidad: no le esperábamos porque le habíamos dicho que no viniera".
Caer en la cuenta de la trama.
"Fue entonces cuando me di cuenta de todo. Al ver juntas la insistencia de Armada en venir y la pregunta de Juste sobre si ya estaba allí, me hizo suponer que la presencia de Armada era significativa para algo. Entonces, fue cuando le dije al Rey: "La posición que estamos adoptando hasta ahora hay que mantenerla firmísimamente, porque tengo la impresión de que si se sabe que Armada está en Zarzuela parecerá que vuestra Majestad está metido en el lío y que está dirigiéndolo con Armada desde la Zarzuela". Se tomó la determinación de que de ninguna manera apareciera por allí. No iba a aparecer de todas formas, porque no se iba a consentir. Pero lo que pasaba es que Alfonso Armada, que había estado tanto tiempo destinado en Zarzuela, entraba y salía, y muchas veces iba a hablar con el Rey. Sin embargo, hacía poco, pero ya antes del 23-F, se había dado una orden de que nadie entrara en Zarzuela, aunque fuera muy conocido, sin que lo supiera el jefe de la Casa, o el secretario general. Fueron muy importantes los pasos de aquella noche, porque era una cosa convenida: a partir de tal hora, estará Armada en Zarzuela. Eso hubiera arrastrado a la contra los sucesos de aquel día".
Lo que esperamos conocer. "Tengo ideas religiosas muy profundas, y muy temerosas. Veo que se acerca un momento? Mi familia me ha educado dentro de la religión. Mi padre era extraordinario en ello, y mi madre, no digamos. Esa es la base que no se olvida. Quiero ser persona religiosa, pero tengo mis miedos. Escucho a este Papa, que empezó diciendo que el infierno existe, y que es eterno? Para mí, la eternidad es tan espantosa, hasta para lo bueno? Yo, que lo veo cerca, porque las cosas hay que verlas con realismo, tengo miedo, pero tengo confianza y desde luego soy creyente. Me encomiendo a la fe.".