El grupo popular del Ayuntamiento de Madrid rechazó ayer por 19 votos contra 13 la petición de destitución del vicealcalde, Manuel Cobo, que planteó en una reunión interna el concejal Ángel Garrido, uno de los miembros de la corporación afines a la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre.
Ruiz-Gallardón aclaró que era a él, como presidente del grupo popular en el ayuntamiento, a quien le corresponde hacer «libremente» la propuesta estatutaria de nombramientos y ceses, y que, «aunque no estaba obligado a hacerlo», como «había un número significativo de compañeros que pedían esa dimisión», creyó conveniente someter el cese de Cobo a la decisión del grupo.
Como consecuencia, una votación a mano alzada puso fin al tenso debate con 13 peticiones de dimisión —la falta de una mayoría suficiente no ha hecho necesario que se pidieran votos en contra de la propuesta y abstenciones— entre los 32 concejales del PP, de 34 que tiene, que estaban en la reunión.
Un alcalde visiblemente nervioso reconoció abiertamente que esta votación «no tiene precedentes en el grupo del PP en el ayuntamiento» y que «ha marcado una división sobre un hecho muy importante». No obstante, subrayó que el conflicto provocado en el grupo popular «se ha dirimido como se tenía que dirimir» y no va a influir «en nada» en el proyecto de gobierno en el Ayuntamiento de Madrid. efe madrid