OTR PRESS MADRID
La lucha de poder por el control de Caja Madrid parece que está llegando a su fin. Después de que Mariano Rajoy mostrara la semana pasada su apoyo a la candidatura del ex ministro de Economía Rodrigo Rato, ayer, el otro candidato en liza Ignacio González decidió renunciar al sillón de la presidencia de una principales cajas de ahorros del país en favor del candidato que ha alcanzado un mayor consenso entre Gobierno y PP. González tiró finalmente la toalla y expresó su apoyo "personal" a la candidatura de Rato para que el proceso de renovación en la entidad financiera culmine "cuanto antes".
Después de varias semanas de batallas dialécticas, el futuro de la presidencia de la entidad de ahorro empieza a aclararse. La semana arranca con la caída del cartel de la mano derecha de Esperanza Aguirre, Ignacio González. El vicepresidente de la Comunidad expresó ayer su apoyo personal a Rodrigo Rato como candidato.
González, que agradeció el apoyo que ha recibido de todos los sectores, destacó que ante la polémica suscitada en los últimos días en relación con Caja Madrid su posición en este proceso "no ha sido otra que articular un gran acuerdo de estabilidad entre todos los sectores en Caja Madrid en beneficio de la misma y del papel que dicha entidad debe jugar en la Comunidad de Madrid y en España".
De este modo, Aguirre cede finalmente a las presiones de Génova, que no miraba con buenos ojos que su "número dos" fuera catapultado hacia la presidencia de la caja. González tampoco irá finalmente en las listas del parlamento regional a Caja Madrid ni será presidente de la filial Cibeles, la corporación financiera de la entidad.
Poco después de que González renunciara a la presidencia, la propia Aguirre calificó a González como "un servidor público ejemplar". La presidenta madrileña aseguró que el hecho de que González, apoye al ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) para presidir Caja Madrid supone "un nuevo servicio a los madrileños y a los españoles". Es una prueba "de su impresionante capacidad profesional, humana y, sobre todo, de su impecable trayectoria de servicio público.
Lucha por el poder
La batalla por la cuarta entidad financiera española se ha convertido en el nuevo cisma dentro del PP. La insistencia de Aguirre por colocar a la cabeza de la caja a su número dos provocó nuevas desavenencias entre la Comunidad de la capital y el Ayuntamiento, que tuvieron su punto álgido la semana pasada cuando el vicealcalde, Manuel Cobo, hacía unas duras declaraciones en las que consideraba "de vómito" lo que estaba haciendo Aguirre "para evitar que Rato" se convirtiera en el nuevo presidente.
Desde entonces Génova ha sido un hervidero de declaraciones encontradas: unos pidiendo la cabeza de Cobo, y otros exigiendo poner freno a Aguirre, lo llevó a Rajoy, cansado de la guerra de su partido en Madrid, diera el golpe en la mesa y convocara para hoy al comité ejecutivo nacional.
La renuncia de González deja vía libre a la candidatura del que fuera ministro de Economía con el Gobierno de Aznar. La figura de Rato es la que mayor consenso ha generado entre los "populares" y el Gobierno. Los argumentos que manejan el Gobierno y Rajoy son prácticamente los mismos: quien presida Caja Madrid ha de ser una personalidad financiera de prestigio y reputación nacional e internacional, fiable, con contactos de envergadura en el sector, más técnico que político.
Gallardón, dispuesto a retirar el recurso para favorecer la elección
El Gobierno municipal de Alberto Ruiz-Gallardón está dispuesto a retirar el recurso judicial que mantiene paralizado el proceso electoral en Caja Madrid como un "gesto" para "favorecer" la elección de Rodrigo Rato como presidente de la entidad.
"Si nos piden la retirada del recurso lo haremos", indicaron fuentes del Ayuntamiento una vez que el vicepresidente de Aguirre ya había expresado su "apoyo personal" a Rato como candidato a la presidencia de la caja, retirándose en la práctica de la lucha por la sucesión de Miguel Blesa.
El Ayuntamiento de Madrid reclamó a la Justicia la paralización de las elecciones de la caja hasta que se aclarara de qué forma debían distribuirse los 64 consejeros generales de la Asamblea de Caja Madrid que corresponden a la Casa Real -que renuncia a ellos-, ya que consideraba lesionados sus intereses en ese reparto. El Juzgado de Primera Instancia número 60 de Madrid decidió paralizar cautelarmente el proceso electoral hasta que se resolviera el recurso.