EFE BARCELONA
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El presidente de la Generalitat, José Montilla, salió ayer en defensa de su esposa, Anna Hernández, de quien dijo que no es ningún "florero" sino que se dedica a "una actividad muy loable y muy defendible".
Montilla salió al paso en TV3 de las declaraciones de la semana pasada del secretario general adjunto de CDC, Felip Puig, quien le reprochó que su esposa acumule "una quincena de cargos públicos", entre ellos el de presidenta del área de Urbanismo de la Diputación de Barcelona y el de primera teniente de alcalde de Sant Just Desvern (Barcelona).
Montilla reconoció sentirse "dolido y enojado" por las críticas dirigidas a Hernández y afirmó: "Seguramente hay gente que piensa que estaría bien que mi mujer fuese un florero. Me parece muy bien que no lo sea y que se dedique a una actividad muy loable y muy defendible, a la que se dedican también algunas de las personas que la han criticado".
"Son cosas que además son injustas, porque hacen referencia a una situación que es compartida por mucha otra gente de todos los partidos", señaló.