EUROPA PRESS BARCELONA
El cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, ha reivindicado el símbolo del crucifijo como un elemento de identidad cultural, además de religioso, que "no hiere la sensibilidad de nadie si se vive -la fe- con autenticidad porque lleva al diálogo con los demás". Sistach se mostró en desacuerdo con la decisión del Tribunal de Estrasburgo contra los crucifijos en las escuelas. "Ni me convence, ni me gusta", dijo el cardenal, que defendió que la cruz significa "fraternidad y acogida".
"La cruz forma parte de la identidad europea y nos ha identificado durante siglos y siglos. No es sólo un elemento religioso, sino que también es un elemento cultural", remachó.
Si los países europeos, incluidos los del este, pierden sus raíces, perderán su "identidad", dijo.
En similares términos se ha pronunciado el nuevo arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, que lamentó la sentencia de Estrasburgo y advirtió de que "va a influir en las legislaciones de los países europeos". Asenjo añadió que con la decisión "se olvidan las raíces cristianas de Europa".