OTR/PRESS BARCELONA
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El presidente del PP, Mariano Rajoy, clausuró ayer la convención que el partido celebró durante este fin de semana en Barcelona, llamando a la unidad de todos sus integrantes como mejor medio de conseguir sus objetivos electorales y ser un "instrumento útil a la sociedad". En su discurso, anunció que propondrá al resto de partidos políticos "un gran acuerdo" contra la corrupción municipal que "devuelva la confianza a los ciudadanos".
Rajoy hizo un llamamiento a la unidad y apostó por "un proyecto ilusionante, mayoritario y regeneracionista, como el que ofrecemos a la sociedad, que exige que lo lidere un partido de ámbito nacional, unido y limpio". En este sentido, aseguró que esa "unidad es un presupuesto fundamental para el logro de nuestros objetivos".
En presencia de la mayoría de los barones regionales de su partido -salvo Esperanza Aguirre y Francisco Camps, y con la asistencia destacada de Alberto Ruiz-Gallardón-, el presidente del PP obvió los recientes rifirrafes internos, pero invocó su liderazgo y su propia impronta política, al advertir a los suyos -contra lo sugerido días atrás por el ex presidente José María Aznar-, que hay "proyecto" y hay "partido nacional", y que "el nuestro no es un proyecto para unos pocos entusiastas" sino para llegar al "conjunto de las clases medias".
Pacto contra la corrupción
"Tenemos ideas, propuestas y equipos para gobernar España", agregó el presidente del principal partido de la oposición. No obstante, aseguró que no basta sólo con la unidad, sino que debe ir acompañada de "limpieza en la vida pública". A su juicio, es una "exigencia moral" para un político que su actitud sea "ejemplar", ya que "nadie está obligado" a dedicarse al servicio público. "Traicionar" ese compromiso supone "traicionar la confianza" que los ciudadanos han depositado en el PP, subrayó.
En este sentido, Rajoy avanzó que su formación elevará el "nivel de exigencia" y aprobará un Código de Buenas Prácticas que obligue a todos los cargos, así como anunció que promoverá reformas legales para "devolver a los ciudadanos la confianza en sus representantes". Se comprometió así a ofrecer un "gran acuerdo" a todas las fuerzas políticas en favor de la transparencia y contra la corrupción en los municipios españoles.
El máximo dirigente del PP continuó su intervención haciendo una defensa de la política como "una actividad noble". "Hay mucha gente que se dedica a la política y merece un respeto. No todos somos iguales", resaltó.
Las recetas económicas
En su extenso discurso, Rajoy afirmó que la tarea más urgente es sacar a España de la crisis económica. "Nos va a tocar solucionar esta crisis como nos ocurrió en 1996", exclamó. Así, enumeró algunas de las recetas del PP, entre ellas reformas estructurales como la del mercado de trabajo que avancen en "el camino de la flexibilidad para las empresas y de la estabilidad para los trabajadores". También apostó por mejorar el sistema de investigación e innovación.