AGENCIAS MADRID/VITORIA
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"El Alakrana navega libremente y todos los miembros de la tripulación están sanos y salvos". Con estas palabras anunciaba el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la liberación de los 36 miembros de la tripulación del pesquero vasco que llevaba 47 días en manos de secuestradores somalíes. En torno a las 14.00 horas, los piratas abandonaron el barco dejando sanos y salvos a los marineros, noticia anunciada minutos después por Rodríguez Zapatero.
El pago de 2,3 millones de euros a los piratas (según la versión de los propios asaltantes) que el 2 de octubre secuestraron el Alakrana puso fin al cautiverio para los tripulantes, tras más de mes y medio lleno de tensión en el que, en algunos momentos, temieron por su vida.
Tras una mañana frenética para los secuestrados, finalmente la historia tuvo un final feliz, aunque oficialmente se desconoce el acuerdo al que se llegó con los piratas, pues Zapatero no aclaró este punto.
Sin embargo, se sabe por fuentes diplomáticas que al menos parte del rescate se pagó en metálico y se hizo llegar al Alakrana desde el aire. Es decir, se transportó el dinero desde tierra y, por medios aéreos, se dejó caer sobre el barco.
Esta técnica para hacer efectivo el rescate se siguió con el buque alemán Hansa Stavanger, que fue retenido por esta banda de piratas durante cuatro meses. También, con el mercante turco Karagol, que estuvo secuestrado durante 60 días en aguas del Índico, informa la Cadena Ser.
Sobre el rescate, Belén Costas, esposa de Joaquín Fernández, uno de los tripulantes aseguró que los familiares de los marineros no saben "nada" de si se han pagado 2,3 millones de euros ni les "importa".
La base de operaciones de la negociación, de la que asumió toda la responsabilidad la presidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, fue la embajada española en Kenia. Desde allí, el embajador Nicolás Martín Cinto, en compañía del armador del barco, así como de los miembros del CNI, pilotaron las conversaciones.
Ahora, el pesquero viaja a las Islas Seychelles a donde llegará mañana y desde allí volarán a España para poder reunirse con sus familias. Precisamente, las familias se enteraban de la liberación de los marineros gracias a las llamadas de éstos desde el barco, en donde celebraron lo sucedido. Según relató la hermana del capitán Galbarriatu Argi, la conversación con ellos fue breve, pues todos querían llamar a sus allegados.
Poco después, el presidente del Gobierno hacía oficial la noticia y felicitó a todos los miembros del gabinete de crisis, así como a las Fuerzas Armadas y al principal partido de la oposición por su actitud en este tema. Así, Zapatero se dirigió a Rajoy para agradecer que propiciara "un clima de apoyo" al Gobierno en la resolución de este caso.
Zapatero destacó que la liberación ha sido posible "gracias al esfuerzo de mucha gente y de la cooperación de todos" y agradeció especialmente el comportamiento de los familiares aunque "lo han pasado mal". "Lo que les pedí en la reunión que mantuve con ellas lo han cumplido fielmente y ha sido decisivo para que hoy podamos sentirnos tranquilos", valorando así que las familias cesaran en sus críticas al Gobierno.
Últimos momentos del secuestro
El presidente volvió a pedir "prudencia", "discreción" y "colaboración" cuando se le preguntó si se ha pagado algún rescate o si la Armada está persiguiendo a los secuestradores..
Se espera que el barco con los 36 tripulantes -siete vascos, nueve gallegos, ocho de Indonesia, dos de Malasia, tres de Senegal, cuatro de Ghana, dos de Costa de Marfil y uno de las Seychelles- llegue a Puerto Victoria (Islas Seychelles) el jueves. Al día siguiente, regresarán a España a bordo de un avión militar.
La sospecha de que los piratas iban a liberar el pesquero se levantó a primera hora del día cuando el patrón, Ricardo Blach, adelantó a los medios que le llamaron al móvil: "Estamos esperando la llamada".
Según su testimonio, más de 60 miembros de los diferentes clanes piratas llegaron a estar en el barco hasta momentos antes del fin del secuestro.