AGENCIAS MADRID
Mientras el Alakrana navega, custodiado por la fragata Canarias, hacia las Seychelles, a donde podría llegar mañana por la mañana, el jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), Julio José Rodríguez, explicó ayer que dos minutos después de que los últimos piratas abandonaran el pesquero un helicóptero de la Armada disparó a los dos esquifes en los que huían.
Ningún pirata resultó herido y todos consiguieron escapar, ya que, según el Jemad, alcanzaron la playa y se mezclaron con la población.
Sin embargo, el capitán del barco, Iker Galbarriatu, señaló que durante la liberación "no hubo disparos por parte del Ejército", apreciación que Defensa atribuyó a que no era el helicóptero que protegía el atunero el que atacó a los piratas, sino otro que les perseguía.
Además, Galbarriatu aseguró que la entrega del rescate a los piratas se realizó en la zona a estribor del barco, mientras que los 36 tripulantes estaban en el área de babor, por lo que no pudieron ver cómo se efectuó, pero indicó que creen que los secuestradores se repartieron el botín en una sala conocida como de oficiales. Galbarriatu explicó que los negociadores les transmitieron a los tripulantes el lunes que "al día siguiente" podría haber una solución al secuestro, de forma que el martes los piratas "empezaron a marcharse escalonadamente en turnos de seis-ocho en botes". "Unos 25 botes esperaban a los 63 piratas que había a bordo".
El capitán también puso en duda que tres de sus compañeros fuesen llevados a tierra por los piratas en algún momento y cree que fue "una maniobra de despiste", de forma que habrían sacado a los marineros delante de ellos, pero en realidad les habrían dado una vuelta alrededor del barco y los habrían vuelto a subir, pero los mantuvieron aislados.