EFE/ EP/ OTR/PRESS MADRID, MÁLAGA
Eugenio Fuentes
La repatriación de la activista saharaui Aminatu Haidar se ha hecho invocando España y Marruecos "razones humanitarias" y resaltando Madrid que no ha habido a cambio ningún tipo de concesiones a Rabat. Sin embargo, la lectura de los comunicados español y francés, cuya difusión fue la señal de "luz verde" para el despegue del avión rumbo a El Aaiún, no parece corroborar las alegaciones del Gobierno de Zapatero.
El comunicado español, tras resaltar el compromiso marroquí "con la democracia y la consolidación del Estado de derecho" -puestos muy en entredicho por la forma y el fondo de la expulsión de Haidar de El Aaiún-, alaba "las políticas de modernización y reforma" de Marruecos y promete apoyarlas tanto bilateralmente como en el marco de la UE, que España presidirá desde el 1 de enero. Un espaldarazo en toda regla que premia a Marruecos, sin un solo reproche, con la esperanza de que resuelva el problema que él mismo ha endosado a España. La palmada se completa con un reconocimiento, sin precedentes por parte de Madrid, de que "la Ley marroquí se aplica en el territorio del Sahara Occidental" y con un total silencio sobre la solución de autodeterminación que propugna el PSOE. España se limita a rogar la repatriación de Haidar pero, pese a estar resuelto el caso cuando el texto se difunde, renuncia a mención alguna al final feliz.
Ese honor se reserva en exclusiva a Francia, la única potencia europea con capacidad de influencia en Marruecos y la que, a la postre, ha resuelto, en unión de EE UU, el "problema bilateral" que Madrid no ha podido zanjar. El comunicado francés revela con toda claridad cómo es París quien solicita a Rabat que se le devuelva el pasaporte a Haidar. Al igual que es de nuevo París quien anuncia al mundo que "Mohamed VI ha informado al presidente Sarkozy (...) del acuerdo del Estado marroquí" a la solicitud francesa, por lo que, "la señora Aminatu Haidar puede regresar a Marruecos". A cambio, Francia proclama su apoyo a la solución de "amplia autonomía" para el Sahara defendida por Rabat desde 2007.
Así las cosas, la tentación es preguntarse quién gana y quién pierde. Y aunque sea una tentación pueril -porque lo único que ofrece el desenlace del caso es un radiografía de las relaciones geopolíticas en el Magreb- no se puede dejar de consignar el triunfo personal de Haidar, que ha logrado salir viva de su desafío sin tener que pedir perdón al rey de Marruecos y, además, ha conseguido poner en primera plana el problema del Sahara. No parece, sin embargo, que los vientos políticos globales soplen más allá de una hipotética reanudación de las negociaciones entre el Polisario y Rabat.
En cuanto a la radiografía, no sólo deja en evidencia lo lejos que está España de alcanzar una relación de confianza con Marruecos sino también cuál es una de las causas: la comunicación europea con Rabat pasa por París y es seguro que Francia hará cuanto pueda por que así siga siendo. Respecto a EE UU, a quien en sordina se ha acusado de mover hilos de la trama, no se podía esperar que privilegiase a ninguna de las partes, ya que ambas son sus aliadas. De modo que ha trabajado en silencio, como Francia, para ablandar sin excesiva prisa a Marruecos.
El silencio suele ser buen consejero, aunque no siempre. Resuelto el caso, a Moratinos le quedará el largo fleco sobre la mesa de explicar por qué calló hasta el jueves que Marruecos le había avisado por dos veces de la deportación de Haidar. Su silencio ha dejado en entredicho muchas de las palabras pronunciadas por el Gobierno durante un mes.
La activista saharaui Aminatu Haidar se vio obligada ayer a salir por su propio pie hasta la puerta de su casa en El Aaiún ante el cordón policial que impedía a su médico el acceso al domicilio. La pacifista, con síntomas de un estado de salud muy debilitado, tuvo que enfrentarse a los agentes para facilitar la llegada del doctor, según informó ayer la Cadena Ser.
Apenas un día después de que Aminatu Haidar regresara a la capital del Sáhara Occidental después de una huelga de hambre de 32 días en el aeropuerto de Lanzarote, la activista saharaui protagonizó una escena desgarradora en un enfrentamiento con la policía marroquí que rodea su casa. Haidar tuvo que salir caminando muy a duras penas, arrastrando los pies y apoyándose en sus dos hijos para exigir que dejaran pasar a su vivienda al médico que la está tratando, Domingo Guzmán. Haidar cruzó el cerco policial y se enfrentó a más de 40 agentes. Finalmente, el doctor que pudo pasar el cerco .
Por otra parte, centenares de personas se manifestaron ayer en Madrid en apoyo a la activista saharaui Aminetu Haidar, y a favor de la independencia del Sáhara Occidental. El portavoz de la Plataforma de Apoyo a Aminetu, Fernando Peraita, dijo que el Gobierno español "ha mentido, ha engañado y se ha humillado Marruecos". Por su parte, Pedro Zerolo, secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG del PSOE, replicó que "nunca como ahora" se ha apoyado la causa saharaui desde el Ejecutivo.
El coordinador general de IU, Cayo Lara, indicó que es "el momento" para lanzar "una gran ofensiva" para hacer cumplir todas las resoluciones de la ONU. efemadrid
?
El embajador de Marruecos en España, Omar Azziman, afirmó ayer que las declaraciones de España, Francia, EE UU y la ONU esta semana en relación con el caso Haidar "han dejado muy claro" cuál es "el estatus" del Sáhara Occidental y que "sólo el Derecho marroquí" rige en este territorio. "Las diferentes declaraciones que han acompañado el regreso de la señora Haidar han dejado muy claro el estatus del Sáhara desde el punto de vista del Derecho Internacional", dijo el embajador.
"Queda claro que el Derecho vigente en el Sáhara es el Derecho marroquí y únicamente el Derecho marroquí, con todos los tratados y convenios internacionales que ha suscrito Marruecos", continuó.
Tras hacerse pública la noticia del regreso de Haidar a El Aaiún (Sáhara Occidental), el Gobierno español emitió un comunicado en que decía: "En conformidad con la posición de Naciones Unidas, España constata que la Ley marroquí se aplica en el territorio del Sáhara Occidental". Como resultado, dijo Azziman, los términos que se utilizan en ocasiones para referirse a Marruecos como "potencia administradora" o "Gobierno de facto" quedan "descartados". Por otro lado, el embajador manifestó que Marruecos y España han vivido "un momento tenso, delicado y difícil" en sus relaciones, pero finalmente éstas "han salido fortalecidas".
"Todos ganan menos España"
Por su parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy, anunció ayer que pedirá al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que se pronuncie en el Congreso de los Diputados sobre cuál es la posición de España ante los conflictos del Sáhara y Afganistán. "Aquí todo el mundo gana salvo el Gobierno español, que cada vez pierde más peso en el mundo", resaltó el líder del PP, que definió la actuación española como "una sucesión de chapuzas y de engaños".
Rajoy aseguró que la gestión del Gobierno en el caso de la activista saharaui la van a "pagar" los agricultores, pues su partido se ha "enterado" de que existe un acuerdo por el que Marruecos podrá exportar más tomates sin aranceles a España.
Preguntado el embajador marroquí si, como sugirió Rajoy, la situación de Aminatu Haidar se resolvió gracias a un acuerdo por el que Marruecos podrá mandar más tomates a un menor arancel a la UE, Azziman aclaró que "no tiene nada que ver" y que las negociaciones con la UE "llevaban haciéndose mucho tiempo".
También contestó a Rajoy el ministro de Fomento, José Blanco, quien lo llamó ayer "mentiroso compulsivo". "Además de mentiroso compulsivo, lo que le ha molestado es que resolviéramos un problema que deseaba toda la sociedad española", afirmó Blanco. "No pueden dar lecciones quienes, cuando tenían problemas, como el Prestige o del Yak-42, no los resolvían, más bien al contrario", aseveró.