OTR PRESS MADRID
El Rey solicitó, en su tradicional discurso de Nochebuena, la unión de todos "para superar tensiones y divisiones sobre la base de los principios que inspiraron la Constitución", para "reforzar la cohesión interna y la proyección exterior de España" y "para que la economía vuelva a crecer y a crear empleo cuanto antes". El monarca realizó una defensa de la independencia de las instituciones, reclamó "honradez" en las actuaciones y solicitó reformas económicas. Durante su tradicional discurso navideño el Rey recordó con especial emoción a todas las víctimas del terrorismo y exigió la libertad de los tres cooperantes víctimas del "intolerable" secuestro perpetrado en Mauritania al tiempo que expresaba su reconocimiento a los militares españoles que "arriesgan sus vidas" frente a "acciones delictivas tan inaceptables como la piratería marítima".
La defensa de las instituciones y de su independencia, la exigencia de honradez como regla inexcusable de conducta, el más amplio entendimiento y solidaridad entre todas las Comunidades Autónomas, la unidad de la sociedad, de los políticos y los agentes sociales, la superación de tensiones y divisiones, el recuerdo del desempleo y la necesidad de volver a crecer como el reto más apremiante de nuestra economía, fueron algunos de los puntos del Rey en su discurso de Nochebuena, transmitido este año, por primera vez, también por la televisión autonómica vasca.
Superar tensiones y divisiones
El Rey pidió al Gobierno y la oposición que apliquen "mucho sentido de Estado" en sus respectivas funciones y desarrollen "una profunda confianza en España y los españoles" como forma de afrontar el porvenir y los retos que marcarán el próximo año. Durante el tradicional discurso pronunciado durante la Nochebuena, Don Juan Carlos defendió la independencia de las instituciones constitucionales para el buen funcionamiento de España, fijó la "honradez como regla inexcusable de conducta" y reclamó reformas económicas para superar la crisis.
En concreto, el monarca solicitó al Ejecutivo y al PP unión para acometer la superación de "tensiones y divisiones" sobre la base de los principios que inspiran la Constitución. "Sigamos trabajando para que prime la fraternidad sobre las desavenencias, la confianza sobre el recelo, el bien colectivo sobre los egoísmos particulares y para que la honradez sea regla inexcusable de conducta", destacó.
En esta misma línea, el monarca reclamó una "suma de voluntades" en torno a los grandes temas de Estado con el objetivo de reforzar "la cohesión interna y la proyección exterior" de España. Así, reiteró su petición a todos ellos de que "sirvan al interés general" para lo cual se necesita "aplicar la fuerza de la unidad, del diálogo y del compromiso, en el marco del respeto a nuestra Constitución".
Instituciones independientes
Sin mencionar específicamente al Tribunal Constitucional y su deliberación sobre el Estatut de Cataluña, Don Juan Carlos destacó la existencia de "instituciones clave para la estabilidad y convivencia democráticas y el buen funcionamiento del conjunto de España", y defendió que su independencia es necesaria "para el mejor y más justo ejercicio de sus responsabilidades".
El Rey dedicó también unos minutos de su discurso a la crisis económica y volvió a realizar un llamamiento a favor de la unión de fuerzas y a la necesidad de "redoblar esfuerzos para que España vuelva a crecer y a crear empleo, cuanto antes y de forma sostenible". Aseguró que la fortaleza en el plano económico y social requiere el más amplio entendimiento y solidaridad entre todos lo españoles y entre todas y cada una de nuestras Comunidades Autónomas. "No nos podemos permitir que las legítimas diferencias ideológicas resten energías al logro de los consensos que piden nuestros ciudadanos", dijo.
Don Juan Carlos realizó una referencia expresa al problema del desempleo que, indicó, "es la principal preocupación de las familias españolas ya que afecta a varios millones de personas angustiadas no sólo por la pérdida de ingresos, sino por la falta de horizontes en sus vidas laborales y personales". A este respecto reclamó la necesidad de "seguir adoptando medidas" y "lograr acuerdos" que permitan "acometer las reformas precisas a fin de alcanzar una pronta recuperación en un clima de seguridad y confianza".
El Rey recordó también a los tres cooperantes catalanes que permanecen secuestrados en Mauritania por Al Qaeda, y calificó su situación como "intolerable" y exigió su puesta en libertad. "El terrorismo internacional, que tan inmenso dolor ha causado, ha secuestrado de forma intolerable a varios compatriotas cuya libertad exigimos", recalcó.
Con la intención de modernizar su imagen, la Casa del Rey cambió este año el decorado desde donde Don Juan Carlos da su tradicional discurso de Navidad. Una fotografía de 1985 del Príncipe Felipe acompañó al Rey en el escenario elegido para el mensaje. Este año el Rey dejó el Salón de Audiencias y dio el mensaje desde una sala del Palacio de la Zarzuela que da a los jardines, en una imagen sin tapices y con las cortinas abiertas. La alocución fue grabada por primera vez en formato 16:9 (panorámico) y junto a la bandera de España se sumó este año la de la Unión Europea, al presidir nuestro país la UE en el primer semestre de 2010, junto a los habituales Belén y árbol de Navidad.