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EFE El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, considera que se han "distorsionado" sus declaraciones de ayer sobre la tragedia de Haití, ya que se efectuaron "en un plano teológico" como respuesta a una pregunta de tipo teológico.
Munilla ha remitido un comunicado en el que considera que el titular "Existen males mayores que la tragedia de Haití", con el que varios medios encabezaron la información sobre unas declaraciones suyas a la cadena SER, está "extraído con 'fórceps' de una pregunta teológica", referida "a cómo creer en la existencia de Dios ante el sufrimiento de tantos inocentes".
"Considero injusto el titular, porque sugiere desinterés por mi parte hacia los damnificados del terremoto", manifiesta Munilla.
El obispo asegura en su comunicado que Cáritas de Guipúzcoa ha enviado ya 100.000 euros para Haití y que, además, ha propuesto que las próximas fiestas patronales de San Sebastián, que se celebran el 20 de enero, "tengan una austeridad solidaria en favor de los que están sufriendo en aquel país".
"Yo expliqué que el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra porque Dios les ha prometido la felicidad eterna", ha argumentado.
Monseñor Munilla ha sostenido que utilizó la expresión "existen males mayores" refiriéndose explícitamente a "otro tipo de mal: al 'pecado' de quienes vivimos en los países ricos y somos cómplices de una opulencia insolidaria hacia los pobres".
La entrevista radiofónica
La pregunta literal que se le formuló al obispo en la entrevista radiofónica fue: "Esta mañana en su programa de Radio María algún oyente le preguntaba sobre este tema (la tragedia de Haití), la perplejidad en la que se sumen los católicos cuando se preguntan por qué Dios permite estas calamidades".
La respuesta íntegra del prelado donostiarra fue la siguiente: "Así es, sí, en Radio María las llamadas entran en directo, allí no hay filtro. Es una pregunta que ha respondido a una pregunta que todos llevamos dentro de nosotros, si existe Dios porque existe también el mal. A veces parece que el mal se ceba en los más inocentes".
"He querido recordar cómo Jesucristo fue el inocente, el justo de Dios y también fue injustamente perseguido e injustamente condenado a muerte. Y la respuesta que le he dado a esa oyente es que, desde luego, si el mal tuviese la última palabra, sería incompatible con la existencia de Dios, pero creemos firmemente en que el mal no tiene la última palabra, creemos firmemente en que Dios nos ofrece una felicidad eterna y creo que existen males mayores, aunque parezca fuerte lo que voy a decir, existen males mayores que los que esos pobres de Haití están sufriendo estos días".
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