EFE MADRID
El ex agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Roberto Flórez dijo ayer que las cartas en las que ofrecía su colaboración a Rusia eran ficticias y formaban parte de un supuesto práctico que realizó para una monografía encargada por el CNI en 2001, y que nunca se llegaron a enviar. Así lo declaró Flórez, acusado de vender información a los servicios secretos rusos, durante la primera sesión del juicio que se celebra desde ayer a puerta cerrada en la Audiencia Provincial de Madrid por un supuesto delito de traición -el primero que se celebra en España tras la llegada de la democracia-, por el que la Fiscalía pide 12 años de prisión y del que se ha declarado inocente.
Flórez, según explicó su abogado, Manuel Ollé, aseguró que esas dos cartas, que se encontraron en su domicilio cuando fue detenido en Tenerife en 2007, eran un "supuesto practico" que realizó para incluirlo en una monografía -encargada por el propio CNI-, para evidenciar las deficiencias de seguridad de lo que entonces era el CESID, aunque finalmente no llegaron a incluirse en el documento.
Respecto a las razones que pudiera tener el CNI para abrir una investigación contra él, Flórez llegó a decir que había "ciertos sectores" del CNI en los que, por el motivo que fuera, "no era bien visto y no era simpático".
"No se apoderó de nada"
En una de las cartas -fechada en diciembre de 2001 y dirigida al número tres de la embajada rusa en Madrid hasta 2003, Petr Melnikov, Flórez ofrecía información a Rusia porque se consideraba "una persona de izquierdas" y por su "posición personal contra la política exterior de Estados Unidos", según consta en el escrito de acusación de la Fiscalía.
La segunda carta está fechada pocos días después de la primera y el ex agente mantiene que la borró de su ordenador personal, que era donde la había escrito.
El abogado de Flórez, en declaraciones a los periodistas, insistió en que las cartas eran "figuradas", que formaban parte de la documentación con la que estaba trabajando el ex agente para la monografía que le habían encargado sus superiores y que finalmente decidió no incluirlas porque el momento de su entrega coincidió con los cambios en la estructura, organización y dirección del centro.
"Roberto Flórez en el momento en el que terminó la redacción de esas cartas las metió en una bolsa y en esa bolsa se quedaron hasta el día en que fue detenido y ya no hizo nada más con ellas", subrayó Ollé, tras recalcar que las misivas no fueron sustraídas ni el acusado se apoderó de nada.