Estados Unidos no es una teocracia porque es una democracia -el origen y la patria de la democracia moderna- pero aun así las creencias son allí socialmente sagradas y los credos y valores cristianos constituyen el nervio de la Unión.
El Desayuno Nacional de la Oración, que ayer se celebró con la presencia y participación destacada del presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, es pura rutina porque en Norteamérica se reza en la mesa, en la escuela, en muchos centros de trabajo y los discursos políticos terminan una vez sí y otra también con un «¡Qué Dios os bendiga!». La propia ética ciudadana está informada por los principios del Evangelio y especialmente por la idea de verdad, de ahí que mentir figure en el cuadro de honor de los pecados.
Desde Europa o, mejor, desde la Europa poco informada y quizá por eso mismo cargada de prejuicios, no se ve así. Por eso se ha llegado a considerar que Zapatero había sido engañado por la organización que desde 1945 convoca los desayunos, por la Fellowship Foundation, conocida comúnmente como La Familia. Ésa es la tesis que ayer mismo sostenía en el diario «El Mundo» —cuyo director acompañaba a Zapatero en la mesa pía— el historiador Henry Kamen, para quien los fundadores de los desayunos estaban «convencidos de que sólo Jesús podría destruir la subversión socialista y aplastar los sindicatos radicales».
Según Kamen, «Zapatero tal vez no lo sepa pero por el mero hecho de responder a la invitación del desayuno está reconociendo el poder de Jesús. No importa que no crea en Él. Yendo al desayuno está ayudando a que el poder de La Familia y, por tanto, el de Jesús, avance».
Más ajustado a la verdad es considerar que en EE UU se identifica —muy acertadamente— cristianismo con libertad, así que la vieja subversión izquierdista —de la que, dicho sea de paso, no queda nada de nada— está en la orilla opuesta a la de Jesús.
En cuanto al engaño del que hubiese sido víctima Zapatero, hasta el más desinformado de los españoles -salvo prejuicios insuperables- podía saber en cinco minutos en qué consistía la cita que, dicho sea de paso, le ha servido para hacer relaciones públicas en EE UU, también a escala internacional y asimismo en la católica España por no recordar sus elementales deberes como presidente de turno de la UE, los principios básicos de cortesía y diplomacia o la dosis de cosmopolitismo y mundo que, como el valor, se le suponen. Kamen concluye su artículo diciendo que con semejantes encuentros «Jesús triunfará, y también así la Familia. Dese cuenta, presidente ¡Todo empezó sólo con un desayuno!».
La verdad es que todo empezó con una cena que encima fue la última y hace de esto dos mil años, en todo caso sólo en los países del tercer mundo, unos azotados por el peor de los atrasos y otros por los huracanes progres más crueles, no se produce la dialéctica positiva y arrolladora entre el cristianismo y la libertad.