AGENCIAS BARCELONA
El presidente de la Generalitat catalana, José Montilla, volvió a defender ayer el proyecto de ley que pretende dividir Cataluña en siete veguerías, y aseguró que son "absolutamente respetuosas" con el régimen especial aranés. "Quedará muy clara la singularidad de la Val d'Aran", aseguró.
El presidente catalán sale así al paso de las críticas que el nuevo proyecto de veguerías ha generado tanto en políticos como en territorios. Así, el Síndic del Valle de Arán, Francesc Boya (PSC), amenaza con instar al Congreso de los Diputados a otorgar un estatus diferenciado a su demarcación cuando se tengan que modificar los límites provinciales para crear las veguerías.
Los araneses no están satisfechos con que su valle pase a formar parte de la veguería del Alto Pirineo y piensan utilizar todas sus armas para conseguir división propia y mayor autogobierno. En paralelo, La Seu d'Urgell, Puigcerdà, Sort y Tremp compiten por convertirse en capital de esta nueva veguería.
La nueva distribución territorial catalana también ha despertado la vieja rivalidad entre Reus y Tarragona, que ahora pretenden la capitalidad del Camp de Tarragona. Además, Igualada, Manresa y Vic rivalizan para quedarse con la sede de la futura veguería de la Cataluña central. Lo mismo sucede en las Tierras del Ebro, donde Tortosa tiene casi segura la capitalidad, aunque Amposta pretende la cocapitalidad.