B. CAPÓ/ S. SANSÓ SON SERVERA (MALLORCA)
El plan piloto para rehabilitar los accesos públicos hasta el litoral de la Costa dels Pins (Mallorca) presentado el pasado viernes por el jefe de la Demarcación de Costas del Gobierno balear, Celestí Alomar, mantendrá finalmente el veto de paso a dos piscinas construidas en primera línea de playa, entre ellas la del director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, y las concesiones de uso de distintos amarres, terrazas y solariums, hasta la defunción de sus poseedores.
De esta manera, amarres y escalinatas de acceso a embarcaciones privadas como los de la familia Obregón o Carlos Sáinz se mantendrán aunque con libre paso público hasta ellos. No en cambio la entrada a un par de piscinas a escasos centímetros del mar, que continuarán manteniendo, de momento, los privilegios adquiridos hace años. Pese a ello, no habrá posibilidad de transmisión de dichas concesiones, ya que la Ley estipula que no son en ningún caso hereditarias. Según indicó Alomar, se buscó "la mejor solución con un criterio en el que predomine el equilibrio entre seguridad y uso público".
Se da la circunstancia de que la piscina del director de El Mundo, ha ocasionado una gran polémica en los últimos años, con manifestaciones a favor y en contra. La Audiencia Nacional reconoció el pasado mayo el uso público de la piscina. En dos sentencias el tribunal consideró que el terreno que ocupa la piscina "se sitúa claramente dentro del dominio público" y que por tanto el periodista no tiene ningún derecho sobre la instalación.