EFE MADRID
Por cuarta vez en los últimos diez meses el pleno del Congreso dio un "toque" al Gobierno para que dé ejemplo de austeridad y reduzca su estructura, al salir adelante una proposición no de ley del PP en la que se insta al Ejecutivo a reducir al menos un 25 % su número de altos cargos.
El diputado popular Rafael Merino defendió la iniciativa de su grupo, que pide una "profunda" reestructuración ministerial y la reducción de, al menos, un 25% de los altos cargos y asesores del Gobierno, puestos que, según dijo, se han incrementado un 20%, lo que convierte al socialista en "el Gobierno más caro de la democracia".
Desde el pasado mes de abril se han aprobado otras tres iniciativas en la Cámara en las que se pide austeridad y una reducción de carteras, la última el 27 de octubre, una proposición de ley del PNV que proponía limitar a catorce los Ministerios -ahora hay 17- y a dos las Vicepresidencias.
Merino justificó la iniciativa de su grupo -apoyada finalmente por CiU, PNV, ERC, BNG, CC y UPyD- alegando que los altos cargos han pasado de 374 en 2004 a 461, un 20 por ciento más, mientras no deja de aumentar el paro y los ciudadanos hacen "sacrificios".
Y concluyó: "si tienen de verdad ganas de arreglar el país, lo que deben hacer es dimitir e irse". "Váyanse, señores socialistas; es la mejor política que pueden hacer", espetó, recordando aquel "Váyase, señor González", de Aznar en la oposición.
La diputada socialista Meritxell Batet arremetió contra el "oportunismo" del PP por su propuesta "demagógica, aleatoria e inviable", y subrayó que la crisis "no se aborda con medidas simplistas".
"No hay cambio de rumbo"
Unas horas antes, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró, en el Senado, que no hay ningún cambio de rumbo en su política económica, que mantiene el objetivo de avanzar hacia la recuperación y de cambiar el modelo productivo con el compromiso de preservar la cohesión social.
"Lamento (decir) a quienes vienen hablando de giro o cambio de rumbo, sencillamente es incierto", subrayó Zapatero en la sesión de control de la Cámara Alta, donde tuvo que dar explicaciones sobre los planes de austeridad del Gobierno.
Zapatero instó al PP a pensar más en los intereses de España que en los suyos, tras escuchar cómo el portavoz popular en el Senado, Pío García Escudero, le acusaba de dejar el país en "caída libre" tras someterlo a la improvisación y al "caos". Ambos protagonizaron el primer rifirrafe parlamentario de este año.
"Se acabó la fiesta, señor Zapatero", le espetó el portavoz del PP en referencia a los seis años de juerga que el PSOE ha utilizado para "dilapidar la mejor herencia" que nunca recibió un presidente español, esto es, la que recibió en 2004 de Aznar.
García Escudero llegó a afirmar que el Gobierno da "bandazos" y Zapatero le recriminó su "descaro" y su "vacío de ideas y argumentos". "Tras oírles estos días hablar de emergencia, podían dedicar algo más de esfuerzo a pensar en los intereses de España y menos en los suyos", espetó Zapatero.