J. M. C. VALENCIA
La jefa de filas de UPyD se encuentra inmersa en una nueva polémica. Esta vez en Galicia. Pero, ante las protestas de los partidos e instituciones gallegas por las palabras que consideran un insulto, antes de pedir disculpas, Díez quiso quitar hierro alegando al sentido del humor, del que, al parecer "carecen los nacionalistas", según el comunicado del partido con el que quería aclarar las cosas y que ha servido para crispar más los ánimos. "Ofenderse por esto - añade- es una muestra de intolerancia, complejo de inferioridad o perturbación nacionalista". Y ante un posible acuerdo en el Parlamento gallego para reprobar sus declaraciones, dice que "demuestra que en España hay demasiado candidato a censor suelto".
No es esta su primera polémica en su dilatada trayectoria política. En su etapa en las filas del PSE, formó parte del Gobierno de coalición vasco con el PNV -1991-1998- al frente de la Consejería de Comercio y Turismo. Fue en esta etapa (1994) cuando Díez, que hoy critica la "falta de humor" de los nacionalistas gallegos, demandó al dibujante Mingote y al diario ABC. La viñeta de Mingote mostraba a la víctima de un atentado en Bilbao y la leyenda "Ven y cuéntalo", que precisamente era el lema que había puesto en marcha la consejería que ella dirigía para promocionar el turismo en el País Vasco. Para Díez se trataba de "una agresión a la comunidad autónoma, a su imagen e incluso a sus gentes" y, a pesar de que el dibujante pidió disculpas, el Gobierno vasco tramitó la demanda.
También le recuerdan ahora a la líder de UPyD que en esa etapa, en la que gobernaba junto a los nacionalistas, a los que ahora llama "perturbados", el gasto de 138 millones de pesetas de los consejeros vascos en viajes al extranjero en 1993, de los que el 80% correspondía a su consejería. Díez lo justificó en que su trabajo era la promoción exterior. Ese año realizó 5 viajes internacionales, siempre con gran número de acompañantes.
Su salida del Ejecutivo de Vitoria en 1998 no está muy clara. Ese año se había enfrentado a Nicolás Redondo Terreros en unas primarias para presidir el PSE-EE y salió derrotada. La nueva ejecutiva socialista decidió abandonar el Gobierno del lehendakari Ardanza y sus tres consejeros tuvieron que dimitir. En este punto, hay quien afirma que Díez fue la primera, pero otros afirman que no estuvo de acuerdo y que se negaba a dimitir y dejar una consejería en la que parecía se encontraba a gusto trabajando con los nacionalistas.
Pero también en este tiempo estuvo en el punto de mira de ETA, que intentó asesinarla en 1997 con un paquete bomba que no llegó a estallar por un fallo técnico.
Tras la ruptura de la coalición PNV-PSE, la política vasca inició un giro y se mostró cada vez más crítica con ambos partidos. En 2000, Rosa Díez compitió con Zapatero, Bono y Matilde Fernández por la secretaría general del PSOE y quedó en último lugar.
A pesar de sus diferencias cada vez más ostensibles con el PSOE, especialmente por la política antiterrorista, Rosa Díez permaneció como eurodiputada socialista desde 1999 a 2007. En agosto de este año anunció su salida de las filas del PSOE y posteriormente creó UPyD, partido por el que resultó elegida diputada en 2008.
En la campaña electoral, en una conferencia en la Universidad Complutense de Madrid, un grupo de estudiantes de extrema izquierda intentó boicotear el acto. Y, unos meses después, en el mes de junio, sorprendió a todos presentándose con un radical cambio de imagen en la fiesta organizada por la revista Vogue. La diputada impactó luciendo una larga melena que nacía de un abultado moño. Vistió un traje de volantes negro y blanco con detalles en gasa.