EFE
La Audiencia Nacional ha absuelto a Iker Agirre Bernadal, acusado de pertenecer a ETA y de reunir información para atentar contra la Copa del América de vela en Valencia en 2007, al considerar que no existe "ni un solo" elemento que corrobore la declaración inculpatoria que prestó ante la Policía.
Así lo ha acordado en una sentencia notificada hoy la sección cuarta de la sala de lo penal de este tribunal, que ha condenado a Agirre a 8 años de prisión por un delito de colaboración con organización terrorista y otro continuado de falsedad documental.
La sala considera probado que Agirre fue detenido en Portbou (Girona) el 25 de enero de 2007 cuando viajaba a bordo de un tren que procedía de Montpellier (Francia) y tenía como destino Cartagena (Murcia), al igual que ocurrió el pasado 16 de febrero con el presunto etarra Faustino Marcos.
Tras ser conducido a las dependencias policiales, se comprobó que el arrestado portaba, ocultos en la suela de los zapatos, 3.000 euros, cinco DNI y tres permisos de conducir falsos con su foto y una tarjeta sanitaria europea, además de llevar una mochila con diverso material informático y dibujos y esquemas confeccionados por él sobre la composición de artefactos y explosivos.
El detenido regresaba de Francia a España "con el fin de coadyuvar con los objetivos marcados" por ETA, añade la sentencia.
Según explica el tribunal, en su declaración policial "narró con lujo de detalles" su huida, en 2004, al país galo, donde una persona llamada "Jon" lo cobijó en su casa, en la que le visitó el entonces 'número uno' de ETA, Javier López Peña, "Thierry".
Relató también que a principios de 2006 tuvo una cita con el sucesor de "Thierry", Garikoitz Azpiazu, "Txeroki", y que éste le dio órdenes para ir a España a buscar objetivos relacionados con la Copa del América en Valencia.
Sin embargo, en el juicio Agirre negó estos hechos, que, según la sentencia, no fueron corroborados por los policías que le interrogaron ni por el coimputado en esta causa y juzgado en Francia, Pedro María Álvarez Saleta -que supuestamente alojó al acusado en su casa-, ya que, critica el tribunal, el Ministerio Fiscal no propuso sus testimonios en la vista oral.
"Obviamente, las declaraciones que se dicen prestadas por Iker Agirre en las dependencias policiales no tienen más valor que la de una simple denuncia, que no llega a constituir, ni tan siquiera, un indicio de signo incriminatorio contra el procesado", sostiene.
La sala entiende, no obstante, que los documentos incautados a Agirre -entre ellos una carta que enaltecía actos de "kale borroka"- son "altamente significativos" y revelan que era "un decidido colaborador" de ETA, lo que se reitera con la "ingente cantidad de la documentación falsa que tan cautelosamente ocultaba".