EUROPA PRESS/EFE PARÍS
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el Gobierno galo prometieron ayer un castigo severo para los miembros de la organización terrorista ETA responsables de la primera muerte de un agente de las fuerzas de seguridad francesas a manos de la banda. Sarkozy aseguró que los miembros del comando que disparó el martes por la noche contra un policía en la localidad de Dammarie-les-Lys, al sureste de París, serán "rápidamente detenidos, llevados ante la justicia y severamente castigados".
Sobre las 19.00 horas del martes. un comando etarra de entre siete y diez componentes consiguió robar seis coches de alta gama en un concesionario de vehículos de ocasión de la localidad Dammarie les Lys, a 60 kilómetros al suroeste de París, tras amenazar a un empleado, al que maniataron y tomaron como rehén. Poco después del atraco, los agentes de un control rutinario vieron en un camino de tierra a cuatro personas sospechosas que estaban rellenando los depósitos de cuatro de los coches robados. Cuando se acercaron para identificarlos los agentes fueron encañonados por uno de los etarras pero consiguieron reducirlo al igual que a los otros tres. Fue entonces, mientras los agentes esposaban a uno de ellos, cuando aparecieron otros dos vehículos desde los que abrieron fuego contra los agentes. A pesar de llevar chaleco antibalas, el agente Jean-Serge Nérin, de 52 años, fue alcanzado por un proyectil que le penetró por una axila, lo que le provocó la muerte camino del hospital. Otro agente resultó herido.
Uno de los cuatro terroristas logró subir a uno de los vehículos y otros dos huyeron a pie. Un cuarto terrorista fue detenido por los agentes franceses. Se trata de Joseba Fernández Aspurz, alias El Guindi, huido de la justicia y con antecedentes por violencia callejera. La Audiencia Nacional ha solicitado que se pida su extradición.
Cuatro coches recuperados
Según el Tribunal Antiterrorista de París, al menos cinco terroristas lograron huir aunque podrían ser diez los miembros del comando, según fuentes policiales.
Cuatro de los coches robados están ya en manos de la policía gala que los está analizando en busca de pistas que lleven a los huidos. Además, en uno de los vehículos abandonados se encontró una de las pistolas robadas por la banda terrorista en octubre de 2006 en Vauvert (Francia).
Según los expertos en la lucha antiterrorista, se barajan dos hipótesis: que los terroristas robaran los coches para repartirlos entre dos o tres comandos establecidos en la zona o que los sustrajeran para llevar a cabo atentados inminentes. Si bien la que cobra más fuerza entre los agentes es la primera.