EFE/EP
El anuncio de ETA de renunciar a las «acciones armadas ofensivas» se produjo ayer tan sólo dos días después de conocerse un documento de la izquierda abertzale y EA en el que le reclamaban «un alto el fuego permanente y con verificación internacional», y después de varios meses en los que las fuerzas de seguridad han debilitado su estructura con el descabezamiento consecutivo de su cúpula. La petición de la izquierda abertzale se hizo tras un largo debate interno, en el que la mayoría de sus dirigentes habían repetido que buscaban una apuesta «sólo por las vías políticas y democráticas», es decir, renunciado a la violencia, pero hasta esta semana no habían pedido un alto el fuego a ETA.
Ya el 14 de noviembre del año pasado destacados miembros de la izquierda abertzale como Iñigo Iruin o Tasio Erkizia dieron a conocer la llamada declaración de Alsasua, un documento en el que abogaban por que se abriera un nuevo «proceso de negociación» entre el Gobierno español y ETA en un contexto de ausencia «total» de violencia. Después, en marzo de este año, mediadores internacionales como el ex presidente sudafricano Frederick de Klerk, el arzobispo de su país Desmond Tutu o los ex primeros ministros irlandeses John Hume, Mary Robinson y Albert Reynolds reclamaron a ETA un alto el fuego permanente supervisado internacionalmente y pidieron al Gobierno español que, si la banda terrorista daba ese paso, respondiera entablando un nuevo proceso diálogo que permitiera resolver las diferencias y alcanzar una paz duradera».
La implicación de la comunidad internacional en la resolución del «conflicto vasco» siempre ha sido una aspiración de la izquierda abertzale, que defiende los llamados principios «Mitchell» aplicados en Irlanda, es decir, la negociación y la desmilitarización.
El 20 de junio la izquierda abertzale formó una alianza con Eusko Alkartasuna, un partido democrático con largos años de permanencia en el Gobierno vasco, para trabajar de forma pacífica por la creación de un Estado vasco. El acuerdo fue desarrollado en un documento dado a conocer esta semana por el Diario Vasco en el que los dos partidos pedían a ETA un «alto el fuego permanente y con verificación internacional».
Sin embargo, estos meses en los que los líderes de la izquierda abertzale decían apostar por las vías políticas las reticencias desde el resto de los partidos eran notorias. Por una parte, porque no había una condena de la violencia, por ejemplo de los actos de violencia callejera, y por otra por la sospecha de que fuera una táctica para poder presentarse a las elecciones municipales y forales del año que viene. Ahora no puede, dada su situación de ilegalización. Poder estar en esos comicios es fundamental para la izquierda abertzale, que en las últimas elecciones municipales logró 25 alcaldías en el País Vasco.
En esta ocasión el texto no habla de alto el fuego, de abandono de las armas ni de tregua temporal o indefinida. Tampoco da plazos ni plantea fecha alguna. En el vídeo que difundió ayer la BBC, ETA sólo informó de una decisión tomada hace meses, la de «no llevar a cabo acciones armadas ofensivas».
Una declaración apresurada
Esta falta de claridad en la declaración llevó a varios expertos en la lucha antiterrorista a calificar el texto como «poco sólido». Mucho más precisa fue la banda en 2006 cuando decidió declarar «un alto el fuego permanente a partir del 24 de marzo de 2006». Los expertos citados creen que la publicación del comunicado ha sido «apresurada» y que puede deberse a las filtraciones que se produjeron el viernes cuando se supo que Batasuna pedía a la banda un alto el fuego.
Mucho más largo es este comunicado que también guarda alguna similitud con el texto de 2006. En ambos, ETA aboga por conseguir una «verdadera situación democrática para Euskal Herria». También en los dos hacen un llamamiento a los vascos para que «se impliquen en el proceso y continúen con la lucha» y piden que sea el pueblo vasco el que decida su futuro.
En este comunicado olvidan a Francia «Si el Gobierno de España tiene voluntad, ETA está dispuesta, hoy igual que ayer, para acordar los mínimos democráticos necesarios para emprender el proceso democrático». Ésta es la única mención que la banda terrorista hace de lo que espera del Ejecutivo tras el anuncio de tregua de ayer.
Pero en este comunicado sólo se refiere al Gobierno español, mientras que en 2006, ETA hacía un «llamamiento tanto a las autoridades de España y Francia para que respondan de manera positiva a esta nueva situación, dejando a un lado la represión».
También hacen gala en el nuevo comunicado de un lenguaje más victimista. ETA se queja de una «estrategia salvaje de negación y aniquilación del Pueblo Vasco», se acuerda también del «franquismo que perpetuó» dicha negación y habla del «coste a pagar con tortura, prisión, exilio y muerte».
Último encuentro, en Ankara
Representantes del Gobierno español y de ETA celebraron su última reunión en diciembre de 2006 en Ankara, la capital turca, sin llegar a ningún acuerdo, aunque sin romper las conversaciones en aquel momento.
La representación del Gobierno estuvo formada por cuatro personas, una de ellas el presidente del PSE, Jesús Eguiguren. Los otros dos representantes gubernamentales eran dos veteranos miembros del PSOE, ambos residentes en Madrid, que en la actualidad no ejercen ninguna actividad política. Eguiguren y su compañero vasco viajaron desde España el lunes, día 11, al aeropuerto alemán de Stuttgart donde hicieron escala para coger otro vuelo hacia la capital turca. ETA, por su parte, envió una delegación formada por tres personas: José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, su hijo Egoitz y una mujer, al parecer Ainhoa Ozaeta. Eguiguren y el dirigente de ETA Josu Ternera se habían reunido, al menos, en dos ocasiones durante la fase de contactos previa a la declaración de la tregua del 22 de marzo de 2006. La reunión de Ankara se prolongó dos días y de ella los enviados gubernamentales salieron con buena impresión.
La voz del vídeo puede ser de la etarra que atentó en Valencia
La etarra encargada de leer el comunicado que la banda difundió ayer es la misma que ya ejerció de portavoz en el vídeo emitido por ETA con motivo de sus 50 años de historia en enero de 2009, informaron ayer fuentes de la lucha antiterrorista tras los primeros análisis. Así, podría tratarse de Iratxe Sorzábal, una histórica de la banda a quien se relaciona con el atentado en el Corte Inglés de Valencia en diciembre de 1995. Aunque también podría ser Izaskun Lesaka.
En el vídeo de hace un año y siete meses una de estas dos terroristas fue la encargada de leer un comunicado en el que la banda hizo un llamamiento a los abertzales a «unir fuerzas» para lograr la independencia de Euskal Herria y al mismo tiempo advirtió que seguirá actuando mientras no se logre este objetivo, que no dejará «entrar en vía muerta otros 30 años».
La misma voz escondida tras la misma capucha fue la encargada ayer de transmitir el anuncio a través del cual ETA asegura que hace meses tomó la decisión de no realizar acciones armadas ofensivas por medio de un video emitido por la cadena pública británica BBC.
Iratxe Sorzabal, de 38 años, natural de Irún (Guipúzcoa), milita en la organización terrorista desde los años 90. La policía le atribuyó entonces la participación en tres atentados mortales: el de Josefina Corresa, asesinada en diciembre de 1995 al explotar un artefacto en el Corte Inglés de Valencia, entre otros atentados.
Izaskun Lesaka, por su parte, lleva años ocupando puestos importantes en el aparato político de ETA. Imputada por pertenecer a Haika y Segi, se encuentra huida desde el año 2005. Hay constancia policial de que es que la autora de varios comunicados de ETA.