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El juez enredado en sus investigaciones

 

El calvario de un juez "estrella". El juez Baltasar Garzón ha conocido lo que es estar al otro lado de la mesa del tribunal, en el banquillo de los acusados durante el primero de los tres juicios pendientes a este juez "estrella" de la Audiencia Nacional, con una trayectoria tan admirada como vilipendiada.

Juan M. Carretero
valencia

El juez Baltasar Garzón, suspendido cautelarmente en 2010, llegaba con semblante serio, sobre las 10,15 horas del pasado martes, festividad de San Antón, a la sede del Tribunal Supremo, para ser juzgado por prevaricación en una de las tres causas que tiene pendientes, la de las grabaciones de las conversaciones en prisión de los cabecillas de la trama Gürtel con sus abogados y por la que se enfrenta, según la petición de las acusaciones hasta 17 años de inhabilitación.
Es la primera estación del via crucis judicial al que se enfrenta el juez más famoso e internacional de nuestro país. Las operaciones más destacadas que se han llevado a cabo contra el narcotráfico, el terrorismo, Batasuna, los GAL, Gürtel..., han tenido un protagonista, el juez Garzón, quien ahora se sienta en el banquillo de los acusados, enredado en los resquicios de la misma ley que le ha servido para encarcelar a los más importantes narcos, terroristas, políticos y dictadores.
En su trayectoria, Garzón ha rozado lindes y terrenos acotados y ha ido dejando las huellas que le han llevado a la situación actual, en la que no están exentas las envidias y celos profesionales de una buena parte de la magistratura, la considerada más conservadora, por un lado, y las cuentas pendientes con la política, por otro, al conseguir poner en su contra tanto al PSOE, por el caso de los GAL, como al PP, por la trama Gürtel.

Gran expectación. El magistrado llegó a pie y entró en el Tribunal Supremo por la puerta principal entre aplausos y gritos de apoyo de un grupo de representantes de la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, entre los que se encontraban la actriz Pilar Bardem y el diputado de IU, Gaspar Llamazares, quienes también llamaron "fascistas y nazis" a los abogados que ejercen la acusación.
También contó con el apoyo de sus compañeros de la Audiencia Nacional que acudieron para arroparle, entre ellos los magistrados Santiago Pedraz y Fernando Andreu y la fiscal Dolores Delgado.
El interés despertado por el juicio magistrado ha traspasado las fronteras, como lo demuestra la presencia de más de un centenar de periodistas procedentes de 40 medios de comunicación nacionales y de otros 30 medios extranjeros que estaban acreditados.

El ascenso a juez estrella. Baltasar Garzón (Torres, Jaén, 1955), segundo de cinco hermanos, hijo de un empleado de gasolinera y descendiente, por parte de madre, de una familia de agricultores, pronto comenzó a dejar huella, convirtiéndose en el primer juez español que se desplazaba a Francia para interrogar a etarras detenidos en el país galo.
Garzón dirigió también importantes operaciones contra el tráfico de drogas, especialmente en Galicia, con la operación "Nécora" (1990), con la que desarticuló la organización liderada por Laureano Oubiña, y con la operación "Pitón" (1991), con la detención de los integrantes del llamado "clan de los Charlines", que "faenaban" en las costas gallegas.
Su fama traspasó las fronteras cuando, en octubre de 1998, ordenó la detención en Londres del dictador chileno Augusto Pinochet. La noticia dio la vuelta al mundo, dio esperanza a las víctimas de las dictaduras y al sueño de una Justicia universal y convirtió a Garzón en un símbolo, hasta el punto de que en 2002 se promovió su candidatura al Premio Nobel de la Paz. También intentó luchar contra el terrorismo islamista y ordenó el procesamiento de Bin Laden.

Los GAL y su paso por la política. Fue en 1993, cuando Garzón da un giro inesperado en su carrera y entra en política, concurriendo como número dos por Madrid en la lista del PSOE a las elecciones que encabezó Felipe González. La decisión no dejó de sorprender, porque el Gobierno socialista se había negado a facilitarle información sobre los fondos reservados mientras instruía el "caso GAL" y Garzón no había dudado en calificar de "aberración política" la "Ley Corcuera".
Eso no impidió que formara parte del Ejecutivo como secretario de Estado del Plan Nacional sobre Drogas, en el que permaneció apenas diez meses: el 6 de mayo de 1994 presentó su dimisión y, tres días después, renunció a su escaño. Garzón justificó su marcha en la "actitud pasiva" de González respecto a la corrupción, pero no faltaron quienes sugirieron que fue consecuencia de no haber sido designado ministro del Interior tras la salida de Antoni Asunción motivada por la fuga del ex director de la Guardia Civil Luis Roldán, lo que significó un duro golpe a su vanidad.
El 18 de mayo de 1994, Garzón volvía a la Audiencia Nacional y retomaba el sumario de los GAL, una investigación que cuatro años después condujo a la condena y el ingreso en prisión de, entre otros, el exministro del Interior José Barrionuevo y el exsecretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera.

Gürtel, en la línea de flotación del PP. En 2009 Garzón inició la investigación del "caso Gürtel", la trama corrupta vinculada al PP, que llegaba hasta la mísma línea de flotación de Génova. De hecho, el propio tesorero del PP, Luis Bárcenas y varios diputados de Madrid resultaron salpicados. Después las ramificaciones se fueron extendiendo a Castilla y Léon y Valencia, donde surgió una causa aparte, la de los trajes del expresidente Francisco Camps, que, coincidencia, está siendo juzgado estos días en Tribunal Superior de Justicia de Valencia.
Desde ese momento, Garzón, de talante claramente progresista, que había sido aplaudido y considerado un héroe por la derecha por la investigación de los GAL, pasó a ser el enemigo público número uno del PP, que consideró la investigación fruto de una conspiración política, sobre todo cuando, pocos días después, coincide en una cacería en Jaén con el entonces ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, cacería que le costaría la dimisión al ministro al conocerse que no tenía licencia para cazar en Andalucía.

Los crímenes del franquismo y los cursos en Nueva York. Será este martes cuando Garzón deba volver al Supremo para ser juzgado por declararse competente para investigar los crímenes del franquismo, la causa que más indignación ha causado principalmente en las asociaciones de la memoria histórica y del mundo de la cultura y las principales organizaciones de Derechos Humanos, como Amnistía Internacional, que ven en el proceso "una aberración".
Aún sin fecha queda la tercera estación del via crucis judicial. Está acusado de prevaricación y cohecho por el dinero recibido por su participación en unos cursos en Nueva York.

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