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La corrupción y la clase política son ya el principal problema en España tras el paro

La preocupación por la política ha subido 17 puntos en cuatro años y el fraude y la corrupción 13, según el CIS

 

JUANMA CARRETERO VALENCIA Hace solo unos años la clase política pasaba desapercibida y no figuraba entre las preocupaciones de los españoles, al igual que la corrupción, que se daba por hecho que la había, pero que no estaba en los primeros puestos de la lista de las problemas ciudadanos, e incluso, como ha pasado muchas veces, no se ha tenido en cuenta a la hora de votar en los procesos electorales. Pero la crisis está cambiando la escala de valores de los españoles y así lo reflejan los sucesivos barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que, tras el paro y los problemas de índole económico, que figuran mes tras mes como los principales problemas, sitúan a los políticos en general, los partidos y la política como el tercer problema de los ciudadanos y la corrupción y el fraude en cuarta posición. La suma de ambos, ya que generalmente están muy asociados, se situaría en segunda posición, solo superados por el desempleo y muy por encima de los problemas económicos.
En el último barómetro del CIS, realizado en el mes de diciembre, por tanto antes de que estallara el "caso Bárcenas", con los 22 millones que el extesorero y exsenador del PP tenía en cuentas en Suiza y el presunto pago de sobresueldos a dirigentes del PP, la clase política española es un problema para el 29,8 % de los ciudadanos para el 17, 2, % (47 % la suma de ambos). El paro encabeza la lista con el 77,1 % y los problemas de índole económica con el 39,5 %. También ha subido considerablemente el problema de la sanidad (12,9 %), la educación (7,6 %), los bancos (7 %), los recortes (6,6 %) y los desahucios (5,7 %). Por contra, problemas que hace solo unos años preocupaban mucho, como el terrorismo, la inseguridad ciudadana o la inmigración, pasan hoy a un segundo plano.
Para situar la dimensión que está tomando el problema de la clase política y de la corrupción basta remontarse unos años atrás, ya en situación de crisis económica. En cuatro años, la preocupación por la clase política ha pasado del 13,6 % a finales de 2009 al 29,8 % actual (sube 17,2 puntos en cuatro años) y la corrupción y el fraude pasa del 3,9 % al 17,2 % (13,2 puntos más). Otro dato significativo: en diciembre de 2011 la clase política era un problema para el 19,7 % de los españoles (10 puntos menos) y la corrupción y el fraude para el 6 por ciento (11,2 puntos menos que en la actualidad). Veinte años atrás los españoles colocaban a la clase política en el noveno lugar en la lista de los principales problemas. Por delante estaban las drogas, el terrorismo, la inseguridad ciudadana e incluso la crisis de valores.
Además, los escándalos aparecidos en las últimas fechas, junto a los que ya vienen arrastrándose, amplían el mapa de la corrupción en los partidos políticos y en la mayoría de las comunidades autónomas, aunque seis de ellas -Baleares, Cataluña, Valencia, Andalucía, Madrid y Galicia- copan los principales casos. Además, los casos afectan a administraciones autonómicas, locales y provinciales y a distintos niveles de la administración, con dirigentes autonómicos implicados, así como alcaldes, responsables municipales, expresidentes autonómicos e incluso exministros.
Baleares cuenta con casi un centenar de cargos y ex altos cargos públicos imputados en los numerosos casos de corrupción abiertos, la mayoría de ellos arrastrados durante la legislatura del expresidente Jaume Matas, imputado en una decena de casos de corrupción y financiación irregular del PP.
Pero la Comunitat Valenciana no le va a la zaga en casos y, además, tiene en su haber el honor de contar en las Cortes con hasta nueve diputados del PP que están imputados en delitos relaciones con la corrupción.
Los datos que se barajan señalan que en estos momentos más de 300 políticos están imputados en presuntos casos de corrupción. Además, están en marcha las investigaciones sobre la gestión de las entidades financieras como Bankia o la CAM, de cuyos consejos de administración formaban parte numerosos políticos.
En los últimos días son numerosos los casos de presunta corrupción que han saltado, siendo significativo el "caso Bárcenas", imputado en el "Gürtel". Y ligado a Luis Bárcenas están también los presuntos sobresueldos que se pagaban a la cúpula del PP, de momento sin confirmar y sin que nadie los haya visto o recibido.
Para concluir, el viernes se conoció la sentencia del "caos Pallerols" que determina que el partido que lidera Josep Antoni Duran,UDC, recibió "aportaciones directas" de esta trama.

El coctel de sucesivos casos de corrupción, la crisis económica, la propia estructura de los partidos, cerrada a los ciudadanos y la total ausencia de unidad en cuestiones trascendentes para el país es para los expertos lo que ha llevado a la creciente desafección del ciudadano hacia la política.
"Somos mediterráneos, admitimos casi todo excepto la mentira y la cobardía" e incluso se acepta "la verdad aunque sea mala" comenta el presidente de la Asociación Española de Consultores Políticos, Francisco Roldán Castro, quien anima a los políticos a que expliquen públicamente su actuación, porque si no, se "devalúa mucho" su imagen.
La misma opinión comparte el director de Mas Consulting, Daniel Ureña, quien reitera que lo que más valora la sociedad es la "sinceridad y que no se les mienta".
"La mentira hace daño y si te han pillado, sal y di algo", recomienda Roldán a los políticos, a quienes insta a "ponerse manos a la obra y ayudar al Gobierno".
Por otro lado, los expertos demandan un cambio en la estructura de los partidos y les emplazan a perder el miedo al procedimiento de las primarias para elegir a los candidatos. Según Ureña los políticos españoles tienen "mucho miedo" a dar la palabra a los militantes, pero si lo hacen, "ayudaría mucho" a cambiar la percepción que se tiene de ellos.
El sistema de listas cerradas y de "fidelidades internas" no supone atractivo para "talentos y personas extramuros de los partidos, subraya Antonio Gutiérrez-Rubí, consultor y experto en comunicación política. efemadrid

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