Inmigración

El Congreso rechaza quitar las cuchillas de la valla de Melilla

PP y UPN votan en contra de la propuesta para retirar las llamadas 'concertinas' en la alambrada

21.11.2013 | 20:08

El Pleno del Congreso ha rechazado, con el voto del PP y de UPN, la petición promovida por el PSOE y gran parte de los grupos de la oposición de retirar las cuchilas en la valla de Melilla, a través de una moción, consecuencia de interpelación que se debatió la semana pasada en la Cámara Baja.

Así, salvo PP y UPN, cuya mayoría absoluta ha impedido sacar adelante esta propuesta, el resto de grupos del a oposición sí que han votado a favor de la iniciativa.

En ella se exigía al Gobierno la retirada inmediata de las cuchillas que se están instalando en la valla de Melilla, además de que adoptase otra serie de medidas en materia de inmigración, como elaborar de una vez el reglamento que regula los Centros de Internamiento de Extranjeros, pendiente desde 2010.

"No podemos admitirlo desde el mismo punto de partida, porque la moción da por hecho que existe una pasividad y una dejadez por parte del Gobierno", señaló ayer durante el debate en el Congreos la portavoz 'popular' en estas cuestiones, Carmen Navarro, tras avanzar que su grupo se iba a pronunciar en contra este jueves.

Aunque los socialistas colocaron las cuchillas en la valla de Melilla durante la anterior legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, con Rubalcaba como responsable de Interior, una medida que posteriormente decidieron retirar, durante esta legislatura, con Rubalcaba como portavoz en el Congreso, han querido promover esta iniciativa ante las pretensiones del actual Ejecutivo 'popular' de colocar la concertina, como medida disuasoria ante la masiva entrada de inmigrantes a España.

Además, el texto registrado por los socialistas no recogía inicialmente alusiones a la valla de Melilla. Éstas fueron incorporadas por una enmienda posterior que se acordó con Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), UPyD, PNV y ERC, en la que se instaba al Gobierno a "revocar con carácter inmediato la decisión de instalar concertinas de alambre con cuchillas en la frontera de Melilla, retirando las ya instaladas".

"No es posible que nos rasguemos las vestiduras cuando cientos de personas pierden la vida en el mar y al mismo tiempo instalemos estas cuchillas (...) Es una decisión que no la provocan las mafias que se aprovechan de quienes huyen de sus países, sino la decisión de un gobierno no sólo insensible, sino que desprecia la misma vida humana que defiende con pasión en otros ámbitos", defendió la impulsora de la iniciativa, la socialista Marisol Pérez.

1.500 subsaharianos esperan

El delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani, ha asegurado este jueves que al otro lado de la valla, en los bosques limítrofes de Marruecos, hay unos 1.500 inmigrantes subsaharianos esperando para entrar en Melilla.

A preguntas de los periodistas tras inaugurar unas Jornadas de Sanidad, El Barkani ha subrayado que se trata de personas "desesperadas" que están buscando una oportunidad de superar la doble valla, como ha ocurrido la madrugada del martes al miércoles con un grupo formado por un millar de 'sin papeles' y que fue rechazado por Marruecos antes de alcanzar la alambrada.

El representante gubernamental ha señalado así "la gran presión migratoria que existe sobre Melilla" y ha defendido que para luchar contra "la inmigración legal" se adopten medidas anti-intrusión como la concertina o alambress que acaban en cuchillas que coronan la valla, a ocho metros del suelo.

Ante la pregunta de si va a desechar la instalación de las cuchillas por la oposición surgida por partidos políticos y organizaciones no gubernamentales, Abdelmalik El Barkani ha sido tajante al afirmar que "en la instalación de la concertina no hay marcha atrás" al defender que "es necesario mantener la vigilancia en la frontera" e igualmente "por la seguridad de los melillenses", ya que el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) está ocupado por unos 1.000 inmigrantes cuando su capacidad óptima es de 480.

Por último y antes las críticas que está recibiendo la concertina, el delegado del Gobierno ha resaltado que el problema no es la doble valla ni las cuchillas que van a coronar tres los nueve kilómetros del perímetro fronterizo "sino las mafias que trafican con estos seres humanos".



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