14 de agosto de 2015
14.08.2015
Crimen en Cuenca

Cuenca despide conmocionada a las jóvenes

Cientos de personas han arropado a las familais de Laura y Marina. que han sido enterradas en dos sepulturas situadas una junto a la otra

15.08.2015 | 18:50
Cuenca despide conmocionada a las jóvenes

Cientos de personas han arropado este viernes a las familias de Laura del Hoyo Chamón y Marina Okarynska, cuyos cuerpos sin vida fueron encontrados en la tarde de este miércoles en la orilla del río Huécar, en las proximidades de la localidad conquense de Palomera. Así, han querido acompañarles en su último adiós a las dos jóvenes presuntamente asesinadas.

Los funerales han tenido lugar en las parroquias conquenses de San Fernando y San Esteban, respectivamente, con un cuarto de hora de diferencia y entre muestras de consternación y dolor.

No obstante, la llegada de ambos féretros, procedentes del tanatorio 'La Alameda' de la capital conquense, ha sido recibida con un silencio sepulcral por la multitud que se agolpaba a la entrada de ambas iglesias, que se han quedado pequeñas.

Las dos jóvenes han sido enterradas en dos sepulturas situadas una junto a la otra. Según han dicho fuentes familiares, ha sido deseo de las dos familias que las jóvenes reposen en dos sepulturas seguidas del cementerio "Santísimo Cristo del Perdón", cuyos contornos casi no se distinguían tras las inhumaciones, porque han quedado cubiertas de coronas de flores.

Primero ha sido enterrada Laura del Hoyo, cuyo funeral, que se ha celebrado en la iglesia de San Fernando empezó un cuarto de hora antes que el de Marina Okarynska, que se ha celebrado en la iglesia de San Esteban.



Con tan poca diferencia, el coche fúnebre que trasladaba el féretro de Marina ha tenido que esperar a las puertas del cementerio antes de que finalizara la inhumación de Laura.

Las escenas de dolor se han repetido en las dos inhumaciones, entre los familiares de las dos chicas asesinadas, así como entre sus amigos y conocidos.

En el entierro de Marina Okarynska ha participado un sacerdote que ha oficiado la ceremonia en el rito católico-bizantino, mientras una sirena daba avisos de que era la hora de cierre del cementerio, aunque en esta ocasión el horario no se ha cumplido debido a la particularidad de los entierros.

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