OTR/Press,
Bayona, Madrid
ETA volvió ayer a matar. Esta vez en la localidad francesa de Capbetron, cerca de Bayona, donde dos miembros de la banda terrorista acribillaron a quemarropa a dos agentes de la Guardia Civil que participaban en un operativo de vigilancia de etarras en territorio francés junto a las Fuerzas de Seguridad galas. Raúl Centeno pallón, de 24 años de edad y natural de Madrid, falleció en el acto como consecuencia de los disparos que recibió en la cabeza, mientras que su compañero, Fernando Trapero Vázquez, de 23 años y también nacido en Madrid, tuvo que ser ingresado en estado crítico en el Hospital de San León de Bayona, donde a lo largo de la tarde recibió la visita de sus familiares y entró en estado de coma.
Este ataque es el primero que se produce en Francia por parte de ETA contra la Benemérita. Con la muerte del agente Raúl Centero se elevan a tres los agentes policiales españoles asesinados por ETA en Francia, un hecho que no sucedía desde que en 1976 fueron asesinados dos inspectores de la comisaría de San Sebastián.
Los hechos tuvieron lugar a las 9.20 horas de la mañana de ayer, en el bulevard des Cigales, una de las principales arterias de la localidad de Capbreton, a unos 30 kilómetros de Bayona y a casi 60 de las frontera española. Al parecer, los dos agentes, sus asesinos y una mujer intercambiaron unas palabras en el interior de la cafetería
Les Ecureuilles
tras un encuentro «
fortuito
», según informó ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien se desplazó junto a su homóloga gala Michelle Alliot Marie hasta el lugar de los hechos desde Berlín, donde participó en una reunión del G-6.
Diálogo mortal
En ese breve diálogo, los agentes y los etarras se reconocieron mutuamente, y, según aseguró el ministro, posteriormente discutieron en el exterior de la cafetería, tras lo que se produjeron los disparos. El asesinato podría haber tenido lugar cerca del coche de los agentes, pues una conductora que pasó cerca del lugar de los hechos poco después indicó que el cuerpo de una de las víctimas estaba tumbado sobre el asiento del conductor y sus pies sobresalían del vehículo, que fue cubierto posteriormente con lonas por las Fuerzas de Seguridad francesas.
Los disparos, a quemarropa y dirigidos a la cabeza, causaron la muerte en el acto del agente Raúl Centeno y dejaron herido de gravedad a su compañero Fernando Trapero. Los testigos aseguraron también que la mujer esperaba a los dos miembros de ETA en un Volkswagen Golf de color gris, aunque poco después robaron a punta de pistola un segundo vehículo, un Peugeot 307. La propietaria, que viajaba junto a su hijo, fue liberada poco después, cerca de Burdeos, después de presenciar cómo los etarras encendían la radio y consultaban un mapa.
El comando se separó
Fuentes de la lucha antiterrorista informaron de que los dos hombres huyeron en el Peugeot 307 en dirección hacia el norte, mientras que la mujer del Volkswagen lo hizo en dirección contraria, hacia España. En la carretera francesa A-63, que va hacia Burdeos, se registró posteriormente un tiroteo, aunque no se pudo confirmar si los etarras estuvieron implicados en el mismo. Las Fuerzas de Seguridad francesas, que activaron inmediatamente el «
Plan Gavilán
» de búsqueda y captura de delincuentes huidos. Al cierre de esta edición continuaba el amplio dispositivo policial a ambos lados de la frontera francoespañola. A última hora de la tarde efectivos de la Gendarmería francesa hallaron el Volkswagen Golf utilizado en la huida por uno de los miembros del comando en la localidad de Haut Mauco con material explosivo en su interior.