OTR Press/ Efe, Madrid/ Teruel
El Ejecutivo socialista se pregunta quién determinará esas "costumbres" que los inmigrantes van a tener que aprender y respetar según esta propuesta del PP, en la que detecta cierto "tufo xenófobo".
"¿Y eso qué es?", se preguntó el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando fue preguntado por la última propuesta sobre inmigración de Rajoy, durante una entrevista en Punto Radio. "Los inmigrantes lo que tienen que hacer en España es cumplir las leyes, como todos los ciudadanos" y "lo demás" es "absolutamente superfluo", consideró Zapatero.
La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega fue un paso más allá en su valoración de la propuesta y consideró que medidas así "generan un caldo de cultivo que sólo conduce al racismo y a la xenofobia".
Pero quien más duro se mostró con el "contrato de integración" de Rajoy fue el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que llegó a señalar que esa propuesta tiene "un tufo a xenofobia". La idea del PP "habla de un contrato para el cumplimiento de la ley", señaló el ministro, que aclaró que "en España las leyes no se cumplen por contrato, en España las leyes se cumplen, y si no se cumplen actúan los tribunales, que no establecen diferencias entre españoles e inmigrantes". "Los españoles e inmigrantes tienen los mismos derechos y obligaciones con estas leyes", recordó.
El ministro se refirió a esas "costumbres" aludidas por Rajoy. "Nos debería explicar a qué costumbres se refiere y quién va a hacer ese catálogo de buenas costumbres, y si éstas son las de Rajoy o las mías, si son las de los abuelos, las de los padres o las de los adolescentes, las de Rouco Varela o las de los agnósticos". Rubalcaba consideró la propuesta del PP de "humo" y con "un tufo a xenofobia" que, dijo, está "en consonancia con ese desplazamiento del PP a la derecha que venimos viendo en la legislatura y especialmente en los últimos meses".
Rubalcaba señaló que el "contrato de integración" de Rajoy no es "inocua", sino que contiene el "peligroso elemento" de las "costumbres". En este sentido, el ministro explicó que la Constitución española establece "leyes, principios y valores" para "articular nuestra convivencia" y que las costumbres son "otra cosa". Rubalcaba concluyó: "alguien ha querido copiar a Sarkozy y se le ha ido la mano hacia un terreno un poco más extremo".
Los camareros no son los de antes
Desde el PP han defendido la medida al entender, como su secretario ejecutivo de Economía y Empleo, Miguel Arias Cañete, que los españoles tienen "derecho" a pedir a los inmigrantes que se integren y, si no lo logran, que vuelvan "voluntariamente" a sus países. Afirmó además que los trabajadores extranjeros cuando llegan a España se "acostumbran" a que la sanidad es gratuita y "colapsan" las urgencias.
Tras insistir en que los inmigrantes han sido "útiles" para el desarrollo de la economía, recordó que el 48% de empleos que se han creado en esta legislatura los han ocupado trabajadores extranjeros, la mayoría, dijo, personas poco cualificadas, poco formadas y con salarios muy bajos.
El dirigente popular ha bromeado al respecto diciendo que ya es difícil encontrar un camarero como los de "antes" al que le encargues una larga comanda y sea capaz de memorizarla.
Tras estas declaraciones, el presidente Rodríguez Zapatero, pidió disculpas a todas las mujeres inmigrantes, sean de donde sean, por las "ofensas discriminatorias" del PP hacia ellas, que ha calificado de injustas, inaceptables e intolerables. En un mitin en Teruel, ante unas dos mil personas, Zapatero se refirió a las declaraciones Arias Cañete sobre la posibilidad de que las mujeres inmigrantes se hagan mamografías gratis en España.