20 de septiembre de 2015
20.09.2015
Perfil

Ana Cuesta, una diosa de la tele... con peineta

Tiene club de fans y su debut como presentadora del informativo generó un inusitado pico de audiencia para laSexta

20.09.2015 | 16:42

La Junta Central Fallera ha rescatado a la fallera más mediática del momento para conducir el acto de la Fonteta del sábado.

­«Mi primera retransmisión fue en la casa de Cristina Sánchez, cuando la eligieron fallera mayor infantil de Valencia de 2005». Fue con el micrófono verde de La 97.7. El del pasado verano también era verde, pero con el logotipo de laSexta y el escenario era todo menos una fiesta: la arena todavía ensangrentada de una playa de Túnez. Son los dos extremos de la carrera profesional de Ana Cuesta Herráiz, la elegida para presentar, junto con Boro Peiró, la gala de elección de la corte de honor de 2016.

Su selección no ha sido al azar. Va más allá de su relación con Pere Fuset, con quien comparte falla, Cádiz-Cura Femenía, esa que preside Jaime Bronchud para ovalar aún más el círculo fallero-mediático de la comisión ruzafeña.

Con su elección se ha pretendido simbolizar también la imagen positiva de la corte de honor. Ana perteneció al grupo de privilegiadas en 2009 y, ahora mismo es un rostro de moda, conocido en toda España merced a esa mezcla de proyección que dan las cámaras y una imagen impecable. Tiene club de fans y su imagen capturada aparece en las páginas web de los fetichistas de presentadoras televisivas. Un camino que recorrió en su día Olivia del Peso, quien pasó por la corte de 2005 y de ahí, a los micrófonos capitalinos, ya fuera con las loterías, el hipódromo o la política.

«Que se acuerden de una es un honor y esta es muy especial para mi. Es la tercera vez que piso ese escenario: como candidata; como saliente y ahora como presentadora. Si, además, es la despedida en la corte de mi hermana, la mezcla de sensaciones va a ser enorme» asegura desde Nueva York, donde se ha marchado con su alma gemela, Laura. Lujos de soltera. «Nos vamos al concierto de Madonna en el Madison». Cuando optaba a la corte, la «ambición rubia» cantaba en el Circuito de Cheste. Hoy hace justo siete años y un día. Pero tenía pruebas con el jurado y ni ella ni ninguna de las que aspiraban pudo acercarse. Ana vive con el viento a favor, pero también lo ha tenido de cara.

Tras su paso por La 97.7 consiguió las prácticas en Canal 9 de la universidad pública y las enlazó con las propias del ente. Pasó de becaria a contratada eventual. Se hizo rostro habitual en el 9/24 y en espacios como «A la Fresca» o «Societat Anónima» hasta que llegó el ERE «y me dijeron que ya no podían hacer ningún contrato más». El destino propició que su último trabajo fuera en fallas. «El 16 de marzo, con la lectura de premios. Me tocó esta en Cuba-Literato Azorín, al ladito de la mía, cuando ganaron el segundo premio». De ahí, al paro.

Con una maleta en la mano
La siguiente imagen que guarda es un autorretrato «con una maleta en la mano y marchándome a Madrid a buscar trabajo. A echar currículums, a tocar todas las puertas y a pasar castings». Sin trabajo y con el dinero ahorrado. Publicó un videobook en internet y vivió en el limbo cuatro meses hasta que se le entreabrió una puerta en laSexta, donde le confiaron la zona valenciana. «Mi primera intervención fue en Al Rojo Vivo, con los incendios de La Calderona». A partir de ahí, todo fue dar pasos. Barcelona y Madrid, especializada en crónica política.

En verano de 2014 se le encomendó la locución de los noticiarios de fin de semana. La inminencia del debut se convirtió en viral en los círculos falleros. Está mal que ella lo diga, pero reconoce que, ese día, la audiencia se disparó respecto a lo que era la media.

Cuando alcanzó la corte de honor en 2009 ya era un rostro conocido. En las pruebas es famoso un episodio: en un debate colectivo, hizo una exposición de argumentos que acabaron con una ovación de las otras setenta candidatas y competidoras.

Un mes después también era una de las grandes favoritas a fallera mayor, pero ella había renunciado de antemano. «De haber salido, suponía perder lo que estaba empezando. Trabajar en la televisión son trenes que pasan cuando pasan. Y aunque yo estuviera en las quinielas, Marta también era una candidata excepcional. Disfruté de mi año, me pagué los gastos de mi sueldo y fui muy feliz. Claro que me habría gustado, pero no podía ser. No fui ninguna frustrada». Su amistad con la elegida, Marta Agustín, la ha llevado a pasar algunas temporadas con ella en Argentina, donde ésta se residió varios años.

La historia Cuesta vivió hace doce meses otro episodio insólito para la fiesta cuando su hermana Laura alcanzó el mismo sitio de ella. La primera vez que dos gemelas ocupan el cielo de las fallas.

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