11 de diciembre de 2015
11.12.2015

El Colegio de Economistas pondrá su plantilla al servicio de las fallas para profesionalizar la contabilidad

La JCF firma un convenio para que las comisiones adecuen su tributación a las nuevas exigencias

11.12.2015 | 04:15

Aunque ayer no pudo firmarse el protocolo por indisposición del decano, las fallas cuentan desde ya con una nueva herramienta para adecuarse a los nuevos tiempos: titulados del Colegio de Economistas estarán a disposición para llevar a cabo las gestiones económicas de acuerdo con las nuevas normativas.

De acuerdo con el convenio las comisiones tendrán a su disposición un listado de profesionales que estarán a disposición para que las comisiones cumplan con las obligaciones que exigen la nueva ley tributaria que afecta a las asociaciones culturales sin ánimo de lucro y que, si manejan ingresos superiores a 75.000 euros, tendrán que hacer el Impuesto Sobre Sociedades. Este tope supone establecer un techo sobre la primera disposición ministerial, que establecía que todas sin excepción lo tendrían que hacer. Las más modestas podrán recurrir al tradicional «347».

Lo que subyace en esta gestión llevada a cabo por la Junta Central Fallera es que «las comisiones necesitan a estas alturas, profesionalizar su gestión económica. Si lo pueden hacer los propios falleros, fenomenal; pero otras pueden necesitar un gestor profesional. La JCF no puede hacerlo por su cuenta pero sí poner los medios, que es lo que hemos hecho» explicó el vicepresidente del área, Javier Tejero.

El Colegio de Economistas elaborará un listado de profesionales que se apuntarán libremente «y las comisiones conocerán sus particularidades. Porque entendemos, por ejemplo, que será importante la proximidad geográfica del despacho. Aquí lo que se busca es una relación con durabilidad. Hay cosas que no tienen vuelta atrás, y una es esta adecuación profesional». Y puso como ejemplo «aquel momento de la historia de la fiesta en la que los falleros se dieron cuenta que debían contratar artistas profesionales para hacer sus fallas. Ahora, con las cuentas, ocurre lo mismo».

Poner en manos de profesionales las cuentas supone «no sólo evitar sustos posteriormente, sino también evitar tentaciones y conflictos que surgen en las comisiones» en alusión clara a las irregularidades que, periódicamente, se denuncian.

No habrá vuelta atrás

Hacienda ha echado el ojo a las asociaciones culturales de todo el territorio español, aunque lo que subyace no es controlar los ingresos y gastos de éstos, sino los movimientos de los proveedores, que son los que, obviamente, sí que tienen ánimo de lucro. Y no se cree que un posible cambio de color en el gobierno de España vaya a cambiar esto. Puede haber una nueva suavización en la norma, pero se antoja que su derogación será imposible. Las asociaciones culturales deben presentar, en lógica, unas cuentas equilibradas en ingresos y gastos. «Deberemos empezar a pensar que no se puede vivir a base de tickets». Las tarifas por los servicios no quedan determinadas «porque cada comisión es un mundo y necesitará una gestión diferente». Ahí está la ley de la oferta y la demanda. Y podrán optar a este servicio todas las comisiones, incluyendo las de las poblaciones.

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