16 de enero de 2016
16.01.2016

La falla del Parkinson

El taller de Rafael y Raúl Martínez presenta un proyecto de monumento solidario en Bailén-Xàtiva, al que añade este año el de Castellón-Segorbe

16.01.2016 | 04:15
La falla del Parkinson

La confección y posterior quema de fallas con carácter solidario ha abierto una nueva línea en la plástica y acompaña a las acciones sociales que, desde hace tiempo, organizan y promueven las comisiones. En la edición de 2016, dos monumentos apenas separados por unos pocos centenares de metros se van a convertir, en este sentido, en un referente. Sobre todo, por su carácter céntrico y por haber entrado en una dinámica positiva dentro del taller de Rafael Martínez y su hijo, Raúl Martínez. Lo que empezó como una experiencia propia (lo vivieron en la propia familia) acabó cristalizando el año pasado en la falla Ferroviaria, dedicada al Alzheimer, que fue uno de los iconos artísticos de 2015. En esta ocasión, el taller vuelve a la carga con una doble acción en la misma demarcación y en la de Castellón-Segorbe.

Además, con dos fallas con un concepto y un talante muy diferente entre sí. En el de Bailén-Xàtiva se mostrará la crudeza de la enfermedad de Parkinson y en la que se planta junto a la enfermería de la plaza de Toros, se mostrará la labor que realiza la ONG PayaSOSpital.

«Coactus», la falla Ferroviaria, es el resultado de un estudio sobre el terreno del párkinson. Es, arquitectónicamente, una falla dura, que se basa, dado su limitado presupuesto, en que prácticamente todo lo que hay que decir, se diga en el remate. En este caso es un hombre maduro, que no anciano (aparenta poco más de 50 años), que contempla con horror como unas manos empiezan a tomar las riendas de su cuerpo. Raúl Martínez «Chuky» dirige el proyecto. «El enfermo de Parkinson tiene un momento en en el que se da cuenta que empieza a dejar de ser dueño de su cuerpo. Es un momento de enorme frustración». Esta dependencia queda reflejada también en que la parte inferior queda aprisionada sobre un suelo de piedra mientras que el espantoso ser le empieza a envolver. De hecho, allá donde tienen contacto uno y otro cuerpo da la sensación de estar contaminándose, poseyéndolo. Mirando a su mano izquierda, no se da cuenta que la enfermedad se le enrosca e incluso le mira con un rostro inexpresivo, que recuerda al manga. «Otro de los síntomas en la enfermedad es que se pierde expresividad en el rostro».

Castellón-Segorbe contará con una falla, si se quiere, más convencional, pero no por ello menos real. Es el primer proyecto encargado al taller por esta comisión, a la que gustó la vecina experiencia del Alzheimer. En este caso, estará dedicado a la ONG PayaSOSpital, que coordina la labor de payasos profesionales que actúan para distraer a los niños ingresados en centros hospitalarios. El remate es un enorme busto de payaso vestido de médico, auscultando un corazón.

En ambos casos una labor solidaria con las asociaciones al uso, en las que la participación tanto de éstas como de las propias comisiones son esenciales para que la idea sirva para algo. «Chuky» ha creado hastag para las dos (#FallaSos y #Coactus) y, por ejemplo los falleros de Castellón-Segorbe disputaron la San Silvestre de Valencia con pelucas y narices de payasos.

Raúl Martínez reconoce que, trabajando con fallas de nivel medio o medio bajo, este tipo de proyectos le dan una visibilidad excepcional. «En estas secciones intento echar mano de la originalidad. Y si están acompañadas de un proyecto de este tipo, mejor. Tengo una serie de proyectos preparados para los próximos años. Tengo que reconocer que fallas como la del alzhéimer del año pasado me han permitido tener más ofertas. Y es de agradecer. En cualquier caso, para afrontar estos proyectos es necesario creer en ellos».

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