02 de marzo de 2016
02.03.2016
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30, 20 y 75

02.03.2016 | 04:15

Ayer se cumplieron treinta años desde que se disparan mascletás en la Plaza del Ayuntamiento desde el día uno de marzo, estableciéndose la costumbre de hacer diecinueve seguidas. Aquel primer disparo en este día, en 1987, fue de la desaparecida Brunchú, de Godella. Y ayer, a su vez, Peñarroja, de la Vall d'Uixó, también celebró efemérides: su disparo número veinte en este mismo primer día de marzo. Ambas celebraciones se unieron al 75 aniversario, también ininterrumpido, de la publicación del primer El Turista Fallero, que soltó otros tantos globos de colores entre el público ´mascletero´ para celebrarlo. 

Dichos estos números, diré que, tras el enorme y modernísimo espectáculo de Vicente Caballer anteayer, o sea, un día antes, Pepe Nebot, padre e hijo, no podían enfrentarse a hacerle sombra con el presupuesto estándar. Así que fueron listos en repetir el disparo del año pasado: uno de corte muy clásico y con reminiscencias antiguas (tracas valencianas colgando de los grupos más cercanos al Ayuntamiento). Hubo tres inicios aéreos, seis ´fuegos´ o partes terrestres y un conciso final de cuatro partes. El terremoto, natural (siguiendo el sentido del fuego en la plaza), entró suave, como toca. El cuerpo de cuerdas resultó bonito aunque tuvo un par de titubeos seguidos en mitad, pero su acompañamiento estuvo ordenado y marcado. Lo mejor: acertar haciéndonos saborear ayer un fuego súper tradicional tras el mega-digitalizado pagado por Amstel y dirigido a la Unesco. Esto es lo bueno de las Fallas: la variedad y el contraste.

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