12 de junio de 2016
12.06.2016
Fallas amigas para siempre a 15 kilómetros de distancia

Lo que Alicia y Sofía han unido

Las comisiones de las dos falleras mayores celebran la experiencia vivida tras unirles el destino de forma casual

12.06.2016 | 03:13
Foto de familia de todos los participantes en el encuentro.

Una comisión de la Malva-rosa y otra de Quart de Poblet están viviendo uno de los años más especiales. Ayer, falleros de una y otra se unieron para celebrar que, a pesar de no tener ninguna relación entre ambas por mor de la distancia, la historia las une para siempre.

­Cada año, dos comisiones de falla unen sus destinos a raíz de que dos de sus falleras son elegidas como máximas representantes de la fiesta. Desde que la elección tiene un carácter «democrático», tan sólo en una ocasión, el año 2004, ambas pertenecían a un mismo barrio. En aquella ocasión, a Noelia Soria y Laura María Ortega tan sólo les separaba la Gran Vía „en comisión de falla, que en domicilio, ni eso„. En el episodio de 2016, las diferencias no podían ser más lejanas: una comisión del distrito marítimo, Doctor Álvaro López-San Juan de Dios, acoge a Alicia Moreno.

Cuando ésta celebraba sus actos como fallera mayor durante 2015, lo mismo hacía, quince kilómetros más al oeste, Sofía Soler como infantil de General Asensio-Marqués de Solferit. Dos comisiones que no eran ni amigas ni conocidas precisamente por esa enorme distancia que les separa en un mundo, el fallero, en el que las filias (y también las fobias) se producen por cercanía geográfica o por coincidir al más alto nivel en alguna competición fallera. Ni una cosa ni otra. Alguna vez consta en los archivos que coincidieron en alguna sección de fallas, pero como lo hacen otras veinte más.

Sin embargo, las llamadas telefónicas de Joan Ribó (aquel «saps qui sóc?») del pasado 20 de octubre cambio las vidas de Alicia, de Sofía y de las dos comisiones. Que nunca se habían encontrado con una bomba como esa. Dos comisiones modestas, «normales», nada estridentes, que son noticia pocas veces, aparecieron en la primera línea de un día para otro.

Ayer, falleros de ambas comisiones decidieron unirse en una fiesta. Porque si las fallas son dadas a celebrarlo todo, quedaba esta fórmula: la de la suerte que tuvieron.

Fue el casal de Marqués de Solferit el que acogió la jornada,que para eso es más grande. Parlamentos, paella y buen rollo. Si las dos jóvenes están condenadas a entenderse durante todo el año y, a cambio, comparten experiencias únicas, ¿por qué no hacer lo mismo sus falleros? «Y así se ha hecho. Las falleras mayores y comisiones acudieron a las respectivas exaltaciones. Han coincidido en actos muy especiales, como la Crida y, con el paso de estos momentos, se ha establecido una amistad para siempre» decía Paqui Casas, la madre de Sofía.

Juntos debajo del balcón
El día de la primera mascletà del ciclo, aquella del 28 de febrero, ambas comisiones acudieron con el estandarte, la pancarta y todo el atrezzo al uso, se juntaron justo debajo del balcón y vivieron el momento juntas. La comisión de Doctor Álvaro López se ha permitido el lujo incluso de celebrarlo incorporando una estrella amarilla a su escudo, como hacen las selecciones de fútbol que ganan un título mundial.

Se trata, además, de dos nombramientos muy especiales para ambos. No sólo por ser únicos „la comisión de Quart de Poblet sólo había tenido una cortesana en 1992; la de Malva-rosa, ni eso„, sino por tratarse de dos familias muy arraigadas en cada uno de los colectivos. También acudieron directivos de la Junta Central Fallera, las cortes de honor y progenitores varios. La fiesta tenía que ser para todos los afortunados. Más cuando los tambores de la sucesión en forma de preselección amenazan ya cuando acabe junio, cuando empieza ya el camino cuesta abajo.

Pasará el año, cada una volverá a su pequeñas y grandes historias, pero lo vivido en 2016 ya quedará para sus particulares libros de aventura. Los de ellas y los de sus fallas.

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