21 de junio de 2016
21.06.2016
Final de una etapa

Adiós definitivo a Nou Campanar

La disolución de la comisión en el pleno de la JCF cierra trece años que pasarán a la historia de la fiesta.

21.06.2016 | 18:50
Esta es la historia gráfica de Nou Campanar
Falla de la Copa del America de 2007, para muchos, la mejor falla de la historia.

Trece fallas, siete primeros premios en sección especial grande y otros tantos en infantil, prácticamente todos los mejores artistas de la era moderna (Pedro Santaeulalia, Julio Monterrubio, Miguel Santaeulalia padre e hijo, Pere Baenas, David Moreno -con y sin Miguel Arráiz-, Manolo García, Agustín Villanueva, Alejandro Santaeulalia y Abel Monteagudo); una fallera mayor infantil de Valencia (María Berbel), una cortesana (Ángela Garín), una fallera mayor única (Irene Villa) y, sobre todo, un lugar donde ir y contemplar algunas de las mejores fallas de la historia. Ese es el legado que deja para la historia Nou Campanar. Tambien un modelo de gestión imperfecto, pues ha acabado por desaparecer. Tras el pleno de la Junta Central Fallera del pasado lunes, la comisión más laureada del Siglo XXI ya es historia en la fiesta.

A lo largo del periodo entre 2003, cuando apareció por primera vez en lo que entonces era un barrio recién construido, a 2015, cuando plantó por última vez, Nou Campanar ha sido reflejo de la evolución de la sociedad, con un periodo de subida gigantesco, seguramente excesivo, y una caída no menos abrupta. Durante ese periodo, el empresario Juan Armiñana hizo de la falla su propio feudo, la promovió, la sufragó, la puso en el mapa, él también se puso en dicho mapa, y brindó unos momentos inolvidables a la fiesta fallera. No ha hecho daño a nadie, más allá de a esas comisiones que quisieron seguirle el ritmo y acabaron desfondadas. Y lo que queda es una fototeca con unos recuerdos que tardarán muchas décadas en borrarse.

El pleno de la Junta Central Fallera ratificó la disolución reglamentaria de una comisión que no supo sobrevivir a las vacas flacas, que no consiguió rentabilizar la marca y que no fue capaz de adaptarse a otra realidad, la que tienen, sin ir más lejos, sus fallas vecinas. Ahora, el barrio queda libre de comisiones falleras a la espera de que alguien quiera reorganizarla.

Pase lo que pase en el futuro, lo que queda de Nou Campanar son las fallas más grandes jamás plantadas. Y algunas de ellas, también de las mejores, porque, en muchos de los casos, la cantidad estuvo acompañada de la calidad.
Esta es la memoria gráfica de unas fallas y una historia inolvidables.

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