23 de septiembre de 2016
23.09.2016

La última prueba para 144 falleras

La Fonteta reúne a las candidatas a corte de honor en un desfile que se convierte en el examen definitivo ante el jurado

23.09.2016 | 00:18
La última prueba para 144 falleras
La última prueba para 144 falleras

Bajarán las escaleras a los sones del «Happy» (Because I'm happy...) de Pharrell Williams, mirarán hacia las gradas bailando ligeramente y, en el momento indicado, lanzarán los ramos de flores hacia el público. Eso es lo que, más o menos, se deduce de lo visto en el ensayo. Aunque, a la hora de la verdad, felices, lo que se dice felices, al acabar la noche lo serán muchas menos que las felices. Matemática pura: habrá 26 dando saltos de alegría y 118 en diferente estado de despago. Es la ley aritmética de la elección de la corte de honor, que a las once y media de la noche de mañana, sábado, repartirá su particular suerte.

El curioso este proceso, el de elegir a la corte de honor, porque despierta muchas reacciones en contra: los «anti-peineta», directamente, lo desprecian. Y los «pro-peineta» le ponen muchos reparos al proceso y al veredicto. Sin embargo, algo tiene que gana adeptos año a año. Mañana, el pabellón de la Fuente de San Luis se convertirá en el particular Teatro de los Sueños „y alguna que otra pesadilla„ y estará abarrotado. No queda prácticamente ninguna entrada. LevanteTV la emitirá en directo desde las siete y media y será uno de los acontecimientos más seguidos del año. Un festejo que ha ganado sentido común en su horario „empieza a las ocho de la tarde, algo que protege especialmente a los más pequeños „ y en el que el secretario general y el notario rasgarán el sobre aproximadamente a las once y media.

Ayer se celebró el ensayo general, que tuvo un carácter diferente. Siempre van los jurados, que rebañan con este acto el visionado de las candidatas. Pero este año querían aprovecharlo para tener una sesión suplementaria. Querían, en medio del calor reinante, verlas nuevamente con indumentaria tradicional. Es uno de los factores que cuentan mucho. Sobre todo, por esa variable de «hay que ver cómo cambia vestida de valenciana», ya sea para bien o para mal. Trajes del «dieciocho» y del «diecinueve» indistintamente. En los primeros, predominio de los tres moños, pero también había de moño único. Algunas llevaban el traje que repetirán el sábado „teóricamente, el mejor de su fondo de armario„ y otras, uno de menor fuste. Todo se mira, todo se mide y todo se teme.

Los jurados tampoco se recatan. En las gradas del pabellón, miraban sin recato, tomaban notas y cuchicheaban entre sí. Es lo que deben hacer. Tras esta prueba, prácticamente las han visto en todos los escenarios posibles: entrevistas personales y trabajos de grupo. Igual se han lanzado por una tirolina que han celebrado un coctel de gala „este año, las infantiles también„. La decisión la tomarán, normalmente, el viernes por la tarde-noche o incluso el sábado por la mañana. La primera parte del proceso es relativamente sencilla: la primera mitad, una arriba, una abajo, entran por consenso general. El problema llega con la segunda mitad, cuando quedan seis plazas y hay veinte candidatas. O cinco plazas y quince. Ahí hay que discutir y votar. Más difícil, imposible, porque satisfacer a todos „adultas, niñas y, lo que es peor, progenitores de niñas„ es imposible.

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