02 de diciembre de 2016
02.12.2016

Protección a la buena tijera

El sector de la indumentaria acoge la declaración de Patrimonio con el deseo de que mejore la praxis - Las características de la seda de valenciana hace difícil su comercialización exterior

02.12.2016 | 01:07
Protección a la buena tijera

La entrega de los certificados de espolines de la firma Vives y Marí fue el primer acto de la fiesta el día después de la declaración como Patrimonio de la Humanidad. Es el acto en el que se reconoce la excelencia en uno de los aspectos más reconocidos de la candidatura: el tejido y trabajo de la seda en su más alta expresión. Nueve vestidos, incluyendo a la fallera mayor de 2016, Alicia Moreno, y las belleas del foc de Alicante, más tres ausentes, formaron parte de la colección 2017. A la hora de analizar el nombramiento internacional de las Fallas, los responsables expresaban algunas dudas sobre la proyección internacional de su producto.

«A todos nos gustaría exportar y ver en todas partes la seda de valenciana» decía Juan Vicente Aznar, de la empresa de Xirivella. «No es lo mismo comprar una seda ligera y versátil, en Vietnam, que aquí. A veces estamos en la tienda de Álvaro Moliner, que es céntrica, y entran turistas. Se pueden llevar un mantón, un aderezo... pero un corte de tela es complicado. Primero, porque es producto bueno y no es barato. Y además, porque la tela de valenciana todos la conocemos: es pesada y sus aplicaciones son limitadas. Por ejemplo, para la alta costura. Y un vestido con esa tela no lo hace cualquiera. Nosotros le vemos todos los aspectos positivos en lo que significa que nos pongan en el mapa, que genere más interés turístico... al final, algo caerá. Es más importante para una sedería el aspecto de casa: que sepamos valorar aún más lo que supone la indumentaria. Ponerla en valor».

Manos selectivas para coser
El mencionado Álvaro Moliner fue uno de los asistentes. El indumentarista abogaba por un deseo: «que el nombramiento, al poner en valor la fiesta y sus facetas, nos permita ser más selectivos. No vale cualquier tejido y no vale cualquier mano. Me conformaría con que sirviera para poner en valor las buenas prácticas. Que prevalezca el buen gusto a la hora de vestirse y que, en este oficio, estén los que realmente deben estar. No es un trabajo de aficionados. Sólo si conseguimos que lo de Patrimonio sea algo más que un título, habrá servido para algo de verdad».

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