01 de septiembre de 2017
01.09.2017

Mercé Ruiz Ramirez | Falla Baja-Mesón de Morella (El Carmen)

La sobrina nieta de una institución en las fallas del Carmen: Arturo 'el Patas'

19.09.2017 | 13:09
Mercé Ruiz Ramirez | Falla Baja-Mesón de Morella (El Carmen)

Las comisiones de falla están formadas por personas, que están, pasan y construyen con mayor o menor visibilidad su historia. Pero los hay que son o han sido mucho más. Y aunque Baja-Mesón de Morella pueda presumir de una antiguedad iniciada en 1853, si a cualquier avezado se le pregunta por un personaje conocido de la misma, rápidamente dirá «El Patas. Era mi tío abuelo». Arturo Martínez Areal. Plantó allí la falla grande durante 41 años. Fue presidente de la misma durante 34... y fue ambas cosas simultáneamente durante un cuarto de siglo. Un caso único en la historia de la fiesta. Por no hablar de las fallas que plantó en Ripalda-Beneficencia, Ripalda-Sogueros, Corona, San Miguel, Alta... el Martínez de su segundo apellido es lo que les conecta. «Su última falla infantil fue suya el año que yo fui fallera mayor». Un reinado que cumplió ya con trece años de edad. «Era igual de alta que ahora». Han pasado once años desde entonces y ahora repitió «porque va por antiguedad y quería ser con mi sobrina». Le tocaba para el año 2020, pero pudo más el «yo contigo» y pudieron arreglarlo para vivir el feliz reinado juntas. Y algo de vena artística le ha quedado porque «estoy en infantiles y ayudo en la preparación de los festejos. Con el belén, la presentación y, sobre todo, en el Cant de l'Estoreta, donde siempre tenemos buenos premios... pero este año lo ganamos todo: el canto, el conjunto y el "xiquet mes típic"». En julio no acabaron las emociones con la preselección. El día que le tocaba las entrevistas tuvo que ausentarse porque tenía una reunión familiar asombrosa: «habíamos quedado para ir a Córdoba porque sabíamos que teníamos familia allí, la hermana de la mujer del "Patas", pero ni sabíamos quienes eran ni cómo encontrarlos. Y finalmente lo conseguimos. Ellos no sabían que tenían familia en València. Y fue una experiencia y unos momentos muy emocionantes. Por supuesto, les dije que soy fallera mayor y tuve que explicarles qué quería decir eso».

Es fallera de toda la vida, como es fácil imaginar «y mi primera ofrenda fue con cinco meses». Y mucho más que vocación para ella es la pedagogía. Es maestra de Educación Infantil (de cero a seis años) y está preparando oposiciones, que vienen con una buena convocatoria. «Lo importante es poder trabajar en lo que a una le gusta».

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