MOISÉS DOMÍNGUEZ VALENCIA
Hace doce meses, el análisis general de la fiesta era casi unánime: "La crisis de verdad la notaremos el año próximo". Los monumentos falleros no mostraron una especial recesión porque, para cuando se tuvo plena constancia del bajón, los contratos con los artistas ya estaban firmados (estamos hablando de fechas sobre la primavera de 2008).
La prueba de ello fue que el coste total de los monumentos apenas sufrió un ligero incremento: 10,6 millones de euros de coste total entre grandes e infantiles, que suponía un incremento de apenas 3.000 euros. Ese aparente estancamiento no lo era tanto porque ese año la sección especial había descendido notablemente en algunos casos la dotación, un déficit que evitaba que se notara el ligero (sólo ligero) ascenso general del resto de monumentos.
Pero los augurios se han cumplido: las fallas de 2010 sí que son bastante más baratas. A falta de concretar la suma, se calcula que las comisiones gastarán aproxinadamente 1,2 millones de euros menos que el año pasado. Lo que supone un 12 por ciento menos que en el ejercicio anterior. Este será uno de los datos más llamativos de la clasificación de las fallas de 2010 que se dará a conocer el martes en el pleno de la JCF.
No son pocas las comisiones, sobre todo de nivel alto y medio, que se ven obligadas a recortar. Un caso evidente es el de Pizarro-Cirilo Amorós, que este año no militará en la sección especial.
También dinero "bajo manga"
Esta clasificación a la baja puede esconder otro factor: que artistas y comisiones hayan declarado voluntariamente menos dinero del que realmente cuesta el monu?mento. Dicho de otra forma, una regresión a la mecánica de antaño, en el que las comisiones declaraban menos para caer en una sección más baja de lo que correspon?día, teniendo así más posibilidades de ganar el primer premio. Una deflación que también permitía al artista cobrar más dinero "bajo mano", aprovechando la escasa fiscalización que tienen las finanzas de las comisiones. Una parte importante de aquel dinero se blanqueó con la llegada de las subvenciones del 25 por 100 que empezó a conceder Alfonso Grau.
También incluye que ha habido no pocos artistas que han negociado a la baja el precio de los monumentos con tal de asegurarse una mínima clientela.
En cualquier caso, resulta evidente que la fiesta ha entrado en una recesión previsible, que se extenderá al resto de partidas de gastos de carácter lúdico (festejos, actividades infantiles, fuegos artificiales, verbenas, etcétera) y en las contraprestaciones al fallero.
Hace apenas dos semanas, el maestro mayor del Gremio de Artistas Falleros, José Latorre, ya anunciaba en Levante-EMV esta más que previsible bajada en los presupuestos, que quedará confirmada en el pleno.