MOISÉS DOMÍNGUEZ VALENCIA
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Desde que, en 1995, se indultó la Loca Academia de Policía, la votación popular empezó a virar hacia un tipo de figura muy determinada: más estética que mordaz, más emotiva que humorística. Y la prueba palpable es la colección de figuras costumbristas que, año tras año, se incorporan al Museo Fallero. Por ello, hay comisiones que apuestan decididamente por la figura indultable como forma de sumar un éxito importante. A nadie escapa que, después del primer premio de la sección especial, es la segunda noticia más mediática de la semana fallera. El éxito logrado el año pasado por Quart-Palomar y Reino de Valencia-Duque de Calabria sigue, de alguna forma, esa tónica. Se distingue a la legua la comisión que integra su figura como una más dentro del monumento y aquella que va a la caza del indulto. Este año ocurrirá lo mismo.
El responsable del indulto de 2009, Fede Ferrer, apuesta nuevamente por una figura enternecedora, pero a la que, en esta ocasión, le añade una dosis satírica más que loable. Son dos falleritos, efectivamente, pero en clave de humor: con la fallera mayor empujando al presidente infantil hacia la Ofrenda, mientras éste está más preocupado de su maquinita de videojuegos. Lo mismo sucede con la figura de Convento Jerusalén. Al retrato de calidad de Paco López (como el Sorolla o la Concha Piquer de otros años) le añade gotas de humor con los ángeles que cuestionan su color de piel. No serán, sin embargo, las únicas que optarán.
Lo mismo sucede con las infantiles, donde Reino de Valencia y Exposición son las que, a priori, más han apostado por el continuismo indultable: figuras de altísima calidad y con argumentos suficientemente enternecedores.
A partir de hoy empezarán las votaciones, donde empezará a fraguarse la salvación.