REGINA LAGUNA VALENCIA
Botellas y ladrillos volaron por la plaza de Benimaclet en el carnaval de hace siete años. Ocho de los diez jóvenes acusados reconocieron ayer ante el juez de lo penal número 11 de Valencia haber provocado estos disturbios, que terminó con 22 agentes lesionados y daños en siete coches patrulla. Una llamada de los vecinos protestando por el ruido a altas horas de la madrugada acabó en batalla campal.
Los procesados no entrarán en prisión al haber rebajado el fiscal su petición inicial por varios delitos de lesiones, daños y desórdenes públicos. La condena se quedará para algunos en multa. El juicio se suspendió para los dos restantes, que no aceptaron la pena. Los procesados son José Luis E. L., Guillem T. S., Álvaro P. F., Víctor Q. S.-M., David N. N., Fernando C. R., David N. M., Jordi S. L., Alberto R. S. e Ignacio M. G.
En la madrugada del 23 de febrero de 2003, varios centenares de jóvenes celebraban el carnaval en la plaza de Benimaclet consumiendo "abundantes bebidas alcohólicas.". Una furgoneta difundía música a través de altavoces. Los vecinos llamaron en repetidas ocasiones a la Policía Local porque no podían dormir por el ruido.
Tres horas después, apareció una patrulla y se dirigieron a una barra donde se vendía bebida junto a la furgoneta. Preguntaron por el responsable y José Luis E. L. se negó a bajar el volumen. La gente de la plaza comenzó a mostrarse hostil. Cuando se iban, el de las bebidas corrió hacia los agentes, les insultó y les lanzó una botella de cerveza con la que derribó a un policía.
Vallas y contenedores volcados
Fue el principio. Cuando otra patrulla llegó en su auxilio, la plaza estaba bloqueada con vallas y contenedores volcados. Las calles adyacentes estaban en obras. A través de la megafonía de la furgoneta, alguien insultó a los policías llamándoles fascistas. Hasta 22 agentes fueron llegando. No se pudieron ir al ser rodeados por una multitud que les lanzaba escombros de las obras. Uno de los jóvenes, Guillem T. S., que vestía un kimono de artes marciales con cinturón naranja, comenzó a golpear al agente a pedradas, con piedras y barras metálicas.
Siguieron llegando patrullas, hasta siete, que eran recibidas con lanzamiento de objetos, piedras y palos. Los coches policiales resultaron dañados. Uno de los acusados se dedicaba a golpear con una muleta metálica a los agentes y otro con una piqueta de obra.