Moisés Domínguez,
Valencia
Un total de 10,6 millones de euros gastarán, oficialmente, las comisiones de fallas de Valencia en los monumentos falleros del próximo año: 8,5 los grandes y 2,1 los infantiles. Esto supone un aumento del 9 por ciento respecto al ejercicio anterior.
La clasificación de fallas ha puesto en evidencia, sin embargo, que las comisiones buscan la estabilidad a la hora de destinar parte de su economía a los monumentos falleros y que no están sometidas a grandes vaivenes. De hecho, casi la mitad (168) se mantiene en la misma sección que el año pasado y casi tres cuartas partes (269) apenas oscilan en una categoría por encima, igual o por debajo de donde plantaron en 2007.
A Pintor Stolz le salen las cuentas
El ascenso más espectacular es el de Pintor Stolz-Burgos, que lo que realmente hace es regresar a un espacio más o menos natural después de que el pasado ejercicio se autoenviara a la última sección. La expropiación del casal y el acondicionamiento de un bajo de alquiler les llevó a adoptar una postura prudente y restringir gastos en el monumento. Una vez hechas las cuentas, han visto que pueden volver a un nivel medio alto.
Entre los ascensos destaca el de Cádiz-Literato Azorín, al abrigo del 75 aniversario, el de Gayano Lluch, que da un salto importante tras haber conseguido el primer premio tres años seguidos. Otras comisiones han dado un giro estético: Rojas Clemente, que vuelve al clasicismo tras varios años de modelos experimentales o Lepanto-Don Juan de Austria, que da la alternativa en fallas grandes a Carlos Borrás.
Entre los descensos destaca el del Grup de Peixcadors, una comisión que ha tenido unos graves problemas económicos en los ejercicios anteriores (estuvo suspendida durante unos meses), y que permite la reaparición de José Luis Martín Huguet. O Ripalda-Sogueros, que con motivo del 50 aniversario opta por una falla de tipo
casero
. Mosen Sorell-Corona baja secciones tras el acuerdo económico con Alfredo Ruiz.