Héctor Oribe es un tipo vitoriano que lleva diez años guisando en su propio fogón y negocio, como un valiente, plantados los pies junto a los grandes peñascos de la sierra de Cantabria que le transmiten la fuerza de la tierra sobre la que cocina.
¿Que hace un joven chef perdido entre viñedos? Echarle un par, no hay duda, ajeno a los mentideros gastronómicos y a sus personajillos burlescos, tartufos amantes del embuste y el lodo, nuestro cocinero se emplea haciendo verdaderos malabares en sala y cocina con Conchi, Josune, Héctor, Sergio y Patricia "pasteles", horneando, macerando, colando, fermentando, asando y sofriendo en sartenes, cazos, hornos y salamandras.
Dedicando su atención al mercado y los pedidos, repasando las facturas y los extractos bancarios, concentrando todo el esfuerzo en un pedazo de carne que se estofa al fuego, en una montaña de setas, pelando torcaces, becadas y perdices en temporada, eviscerando liebres, escamando merluzas del Cantábrico, estirando hojaldre, deslomando salmonetes, retirando el hollejo a pequeños granos, despepitando uvas o colando las marmitas de caldo.