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¿Qué pasa con los ahorros en caso de separación o divorcio?

El final del verano agudiza muchas rupturas matrimoniales. Es conveniente conocer los escenarios financieros, que suelen estar dominados por una fiscalidad más gravosa

09.09.2016 | 10:18
Otoño es una época de muchas rupturas.
Otoño es una época de muchas rupturas.

En un país como España, en el que salvo en algunas Comunidades Autónomas, la mayoría de los matrimonios se rigen por el régimen de gananciales un divorcio supone cambios muy importantes en la gestión del patrimonio y de las finanzas personales. Un punto significativo que en plenos cambios personales muchas veces se deja en un segundo plano y con ello, agravan los problemas. Ser objetivos, tener ideas claras y firmes y buscar el acuerdo entre las partes es el primer paso al que seguir siempre una planificación adecuada financiera y fiscal.

Controlar la deuda y los bienes

El primer y gran problema de muchos de los matrimonios y parejas que se divorcian o separan está en la hipoteca. Más del 90% de las viviendas que se compran en común lo hacen repartiendo a partes iguales la carga hipotecaria. Cuando llega el divorcio lo más normal es que uno de los cónyuges se quede con la vivienda, sigue siendo minoritario la opción de venta de la vivienda, cancelación de deuda y reparto de las ganancias.

Quedarse con la vivienda no es tan sencillo y no debe ser automático, hay que meditar bastante si conviene o no, principalmente porque se pasa de compartir el pago de la hipoteca a afrontarlo sólo una persona. Este endeudamiento hace que sean reacias al cambio de titularidad a una sola persona incluso las entidades financieras.

En todo caso, si se realiza, nos beneficiaríamos de la figura de la extinción del condominio y sus ventajas fiscales. Con esta forma de transmisión que, tributaríamos sólo por el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD), aplicando entre un 0,5% y un 1% (según la Comunidad Autónoma) sobre el valor real de los bienes adjudicados, más gastos notariales, en lugar del 6%-7% que se paga si se realiza una compraventa.

Cambios en la planificación

La reestructuración de bienes y deudas es una parte fundamental de una nueva planificación financiera que se debe hacer en la totalidad. Además de la vivienda en una relación en pareja se comparten múltiples gastos, algunos significan más deudas, como por la adquisición de vehículos y otros suponen gastos que seguirán siendo comunes, como la educación de los hijos, pero otros también son acordes a un estilo de vida que quizá no pueda mantener. Ante todos ellos, hay que realizar una nueva planificación, manteniendo los necesarios u obligatorios pero procurando disminuir todos los posibles.

Por ello, es importante realizar un nuevo presupuesto que recoja los ingresos y gastos actuales, tanto mensuales como los que se paguen con periodicidad mayor. Debe contemplar además que en muchos casos se incluyen una partida más como los gastos de manutención a los hijos.

Ante esta situación. En el caso de otras deudas, no hipotecarias, es muy recomendable analizar la posibilidad de cancelar las mismas. Si por ejemplo, recibe una compensación económica por su vivienda o tiene en ese momento algo de reserva en efectivo analice la posibilidad de cancelar deudas o establecer un plan a corto plazo para cancelarlas. Con la situación actual de tipos de interés es mucho más rentable cancelar deuda que mantener ahorro en depósitos o cuentas.

Además del ahorro presente hay que cambiar la perspectiva y pensar en el futuro. Las necesidades de pensión de jubilación futura, de seguros, de los beneficiarios de estos, cambian radicalmente. Cada caso es particular. En algunos, si se tenía el cónyuge a cargo o la pensión futura de este era baja, puede llevar a que necesite menos aportaciones. Pero también puede pasar lo contrario y destinar más dinero en nuestro futuro.

Analizar bien los cambios de fiscalidad

En muchos casos el divorcio supone pasar a una fiscalidad mucho mayor y con ello asumir gastos mucho mayores. Hay dos grandes desencadenantes de esto. El primero la pérdida de deducción por vivienda habitual. Si se vende o se realiza la extinción de condominio perderás la deducción sin posibilidad de obtener ninguna nueva por venta o alquiler ya que ambas ya han desaparecido. Además, si te quedas con el 50% por la extinción del condominio pagarás el 100% de la hipoteca y sólo podrá deducir por tu 50% primero, ya que esta nueva “adquisición “también la realizas cuando no existe la deducción.

La segunda viene derivada también de la situación de los hijos. La opción de tributación conjunta (incluyendo a los hijos), corresponderá sólo al padre o la madre que tenga la guardia y custodia de los hijos a 31 de diciembre por ser quien convive con ellos, independientemente del régimen de visitas que se haya pactado. Por todo ello el impacto fiscal en la declaración de la renta es claro con una rápida repercusión en la nómina ya que al comunicar estos cambios a tu empresa esta elevará el tipo de retención.

En resumidas cuentas, el control de los gastos es el primer paso fundamental, con un gran peso con la vivienda y la hipoteca, pero también otros préstamos. Analiza muy bien tus necesidades presentes equilibrando tu presupuesto pero también las futuras, pensando cómo será tu pensión o las coberturas que necesitarán tus beneficiarios. Y especialmente no olvides la fiscalidad, que puede empeorar bruscamente.

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